Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Solo incidentes menores pese a las miles de personas que coparon San Pedro

El Comisario Dante Paolini confirmó que no se registraron incidentes de gravedad durante el operativo de prevención montado para resguardar a los asistentes y a la comunidad por la masiva presencia de público en el festival Mastai. “Siempre tiene su riesgo un servicio de éstos. 
Pero fue un buen público. Un espectáculo impecable y en lo que hace al servicio policial, pese a lo agotador (empezó a las seis de la mañana del sábado y terminó a las siete del domingo) no hubo inconvenientes serios” dijo Paolini. 

 El Jefe Distrital explicó que “hubo algún hecho aislado, como una pelea en la entrada y algunas infracciones por ebriedad, pero no en la medida que uno pensaba por el número de gente que vino”. 
 El personal debió intervenir para contener a un grupo de personas que intentaron pasar los vallados de seguridad pese a no tener entradas. De hecho, unas cuarenta personas finalmente ingresaron al predio, mientras que otras 150 fueron contenidas por la policía y el personal de seguridad. “
Pretendimos dejar las cosas como estaban y dejar pasar a esos chicos para no tener que reprimir, utilizar postas de goma y esas cosas que, en realidad, complican más la situación en un día que transcurrió sin inconvenientes de importancia” explicó Paolini.