El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Imágenes de la destrucción de las islas del Delta

La organización ambientalista "El Paraná No Se Toca" dio el alerta en reiteradas ocasiones sobre la destrucción de las islas del Delta. 
 En las imágenes que acompañan esta nota, puede verse el cierre del curso del arroyo “Los Meoncitos” (Provincia de Entre Ríos, frente a Rosario) mediante el uso de palas mecánicas y retroexcavadoras. 
Situaciones similares pueden verse en forma permanente frente a San Pedro y Baradero, con un impacto ambiental aún no dimensionado en su totalidad. La actividad es “ilegal, salvo que se demuestre lo contrario”, indican. 

No es el primer caso. Tampoco hay "ningún tipo de control" por parte de las autoridades. “Buscan convertir a las islas del Delta del Paraná en campos para ganadería y cultivos; es absurdo, y sumamente destructivo. 
Esto ocurre en territorio de Entre Ríos; no hay ningún tipo de control”, aseguran los testigos, quienes además realizaron registros de video y fotografías probatorias. 
El arroyo, que es el de la fotografía que ilustra esta nota, por lo que difícilmente pueda definirse como una zanja (como ocurrió en el caso del arroyo De la Cruz), se encuentra ubicado prácticamente frente a la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. 
 Este tipo de cierres de cursos de agua requiere el permiso del Consejo Regulador del Uso de Fuentes de Agua, y en el caso del municipio de Victoria (provincia de Entre Ríos), "al ser las islas parte de un área protegida, no están permitidos" –señalan. 
No obstante, este tipo de acciones de alto impacto son llevadas a cabo por productores ganaderos con tierras vecinas a la provincia de Santa Fe y domicilio del otro lado del Paraná, en Entre Ríos, con el objeto de afirmar sus campos mediante el cierre de las lagunas interiores. 
Buscan consolidar esos espacios como tierras de pastoreo, sacrificando de esta manera el humedal, la fauna y toda la diversidad de especies que viven en él. 
“No es la primera vez, ni es el único caso”, indican. La llamada “fiebre de la soja” ha desplazado al ganado de sus tradicionales espacios en tierra firme y ahora la vacas están en la islas del Paraná, incluidas las del Delta. Los incendios intencionales tienen el mismo origen –recuerdan. 
En 2008 el Delta ardió durante más de ocho meses, a raíz de lo cual más de 200.000 hectáreas de bosques fluviales y pastizales fueron convertidas en cenizas. 
Extraoficialmente se pudo confirmar que no hay ninguna autorización para trabajos de dragados, canalizaciones, refulados o cierres de arroyos en las islas, que transforman en forma irreversible el ecosistema impactando al mismo y a la gente. “Pero tampoco hay ningún tipo de control”, subrayan.

Fuentes: LT39 Noticias y ONG "El Paraná No Se Toca".