Pusieron en marcha el proyecto de intervención con mosaicos en homenaje a Agenor Almada

  Comenzó la transformación integral del Paseo Agenor Almada a través de una intervención artística colectiva que reúne a muralistas de diversos puntos del país. Durante la jornada de este sábado, más de 40 artistas especializados en la técnica de mosaiquismo dieron inicio a la primera etapa de este proyecto que busca poner en valor el espacio público y rendir tributo a la figura del emblemático nadador sampedrino. La iniciativa, que cuenta con la coordinación general de la arquitecta María Luz Méndez, se propone intervenir las estructuras del paseo con obras que fusionan la identidad local y el arte contemporáneo. El despliegue de los realizadores atrajo la atención de vecinos y turistas que se acercaron a observar el proceso de composición de los murales.

Recuperan restos de 2 mamíferos y un ave fósiles


Durante una de sus salidas, el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro logró recuperar una serie de restos fosilizados de tres clases de animales sobre la cresta de un pequeño acantilado formado por los trabajos de las máquinas en una vieja cantera.
Erosionados por las lluvias durante años, quedaron al descubierto varios fragmentos de la coraza de un Glyptodon, placas del escudo de un Pampatherium y dos fragmentos de cáscaras de huevos de un ave fósil de gran tamaño.


Glyptodon: un mamífero gigante
De este animal se recolectaron 9 celdas correspondientes a la gruesa coraza que lo cubría. Con un espesor de unos 3 cm estas piezas presentan, labradas en su superficie, una serie de figuras en forma de “flor” características de este tipo de animales prehistóricos. Si bien no se pudo determinar la especie exacta se sabe que el género al que pertenecieron fue uno de los de mayor tamaño corporal.

Pampatherium: la “bestia” de las pampas
Según lo indica su nombre científico, proveniente del griego, esta “bestia de las pampas” fue un animal que habitó la llanura pampeana durante miles de años hasta su desaparición, hace unos 10.000.
Estos herbívoros de tamaño similar al Tatú Carreta vagaron por las llanuras abiertas de Argentina, Bolivia y Uruguay en busca de su alimentación.

Huevos fósiles: un ñandú muy antiguo
Se piensa que las dos cáscaras halladas, por su espesor, habrían sido puestas por un ñandú del género Rhea que habitó nuestra zona hace miles de años, más precisamente durante la edad Lujanense.
Están mineralizadas, aunque todavía se pueden distinguir los poros de respiración del embrión en su superficie, y su espesor es de algo más de 1 mm.