Persecución y aprehensión de un joven en una moto con numeración adulterada

  Un adolescente de 16 años fue aprehendido esta madrugada tras una intensa persecución policial que se extendió por diversos sectores de la ciudad, luego de intentar evadir un control a bordo de una motocicleta que presentaba signos de adulteración. El procedimiento se inició en la calle Manuel Iglesias al 2500, cuando efectivos en recorrida preventiva intentaron identificar a dos ocupantes de una Honda Wave color negra que circulaba sin patente. Al advertir la presencia de los uniformados, el acompañante se dio a la fuga a pie, logrando perderse de vista en una zona de campo abierto.

Destacan en España el trabajo del sampedrino Luciano Vellón en reprogramación celular

Vellón y sus compañeras, en la foto publicada en "El Diario Vasco"
“El Diario Vasco”, el medio gráfico más importante en esa región de España, publicó en su edición dominical una nota sobre el trabajo de Inbiomed, una fundación que busca respuestas a enfermedades como Parkinson y cáncer. 
 Dentro del grupo de científicos entrevistados, se encuentra el sampedrino Luciano Vellón, responsable de la unidad de reprogramación celular. “Integrada dentro de la plataforma de reprogramación y diferenciación celular, es uno de los encargados de proveer a los investigadores de células IPS”, explica el informe. 
Vellón es Licenciado en genética, doctorado por el Conicet, y reside actualmente en Donostia(España).

El recuadro con el testimonio del sampedrino
 “Las IPS son resultantes de un proceso descubierto en el año 2006, por el que una célula extraída de la piel, por ejemplo, puede convertirse en célula madre, lo que sirve para eliminar bastantes problemas éticos” precisa la nota. 
 Lo que hace este proceso es reprogramar la célula de forma que retroceda en el tiempo y regrese a sus orígenes para convertirse en embrionaria. Es algo que se está haciendo únicamente en laboratorios, pero cuando tenga aplicaciones clínicas hará posible que un enfermo reciba trasplantes de células generadas a través de sus propios tejidos. 
«No es sencillo, los controles de calidad son muy estrictos», asegura Luciano Vellón. «De las células que usamos logramos reprogramar entre el 0,01% y el 1%. Lo que hacemos es volverlas a un estado inmaduro de forma que empiecen de nuevo guiadas por nosotros». 
 Tanto cuidado para lograr que una de entre tantas células retorne a su estado embrionario acaba por establecer un vínculo entre ellas y el investigador. 
«Las células son objeto de cariño y también de disgusto. Trabajamos con materiales vivos que están sujetos en ciertas condiciones al desorden propio de los sistemas vivos. A veces me siento su padre», dice Vellón.