El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Se vendió la casa más antigua

Claudio “Choho” Rodríguez confirmó esta mañana, a través de APA Radio San Pedro, que vendió la propiedad en donde se ubica la casa más antigua de la ciudad, en Mitre y Liniers, junto con el edificio en donde funcionó el Jardín Frutillitas. 
 “Son mil metros cuadrados, gran parte de los cuales estaban ociosos después de que la Municipalidad decidiera dejar de alquilar y sacar el jardín” indicó Rodríguez. 

“Ahora llama la atención, pero en la época en que yo compré eso, el señor Tuero quería comprarlo para hacer una playa de estacionamiento, e iba a demoler las dos propiedades. Tuve la oportunidad de comprar primero Frutillitas y después 1830, para que no los tiraran abajo” recordó el vecino. 
 “Traje de España, y la tengo en casa, toda la documentación correspondiente para avanzar en la preservación de propiedades históricas y la llevé a la Municipalidad hace ya varios años, sin que nadie se ocupara del tema” agregó. 
 “Yo a eso lo vendí con la condición de que 1830 quede como está. Todo el mundo hace lo que se me antoja, salvo en el caso particular de que yo quiero irme a España y para qué carajo quiero yo una casa abandonada en pleno centro. Esa casa estaba para demoler. Yo le cambié los pisos, los techos, todo, y ahora decido venderla porque en poco tiempo no voy a estar más” concluyó Rodríguez.