Mariel Mitidieri presentó "Herederos de la Laguna" en el Club Náutico

El Club Náutico San Pedro fue escenario de un emotivo encuentro cultural en el marco de las actividades camino a su 119º aniversario. Este miércoles 29 de julio, las instalaciones de la Escuela Náutica Guillermo Brown acogieron la presentación del libro "Herederos de la Laguna", una obra escrita por la sampedrina Mariel Mitidieri que convocó a más de 80 personas, entre miembros de la Comisión Directiva, deportistas, referentes históricos del canotaje y vecinos vinculados a la historia fluvial de la región. La conducción de la jornada estuvo a cargo de Sonia Secchi, secretaria de la Comisión Directiva del club. La velada combinó recuerdos, reflexiones e historias compartidas frente a la mirada atenta de un público que colmó el salón, con el marco natural de la laguna de fondo. Durante el evento, la autora estuvo acompañada por Lola Barceló, ilustradora del libro y joven navegante de la clase Optimist de la institución, quien ofreció la lectura de alguno...

Un Testimonio (por Eduardo Flores)

Enrique Ruggia, Graciela Rovini y Esteban Cuenca
Eduardo Flores, ex sacerdote, hoy residente en Brasil, dio a conocer, a través de integrantes del Foro por la Memoria, su testimonio sobre la vida de tres sampedrinos desaparecidos en la década del setenta.
En el texto que acompaña esta nota, Flores habla del “Grillo” Ruggia, Esteban Cuenca y Graciela Rovini.

"Quisiera hacer una reflexión, partiendo del recuerdo que tengo de tres de esos jóvenes sampedrinos que en el 74, 76 o 77 dieron su vida por la Patria. Me refiero al Grillo Ruggia, Esteban Cuenca y Graciela Rovini".
Los conocí cuando eran adolescentes, con 14 o 15 años. Estudiantes secundarios. Excepto a Graciela que junto con su madre y hermana fueron fundadores de la Parroquia San Pablo, en el 67, tanto a Ruggia como a Cuenca los recuerdo recorriendo el Barrio Obrero en el 70, tomando mate en ranchitos humildes o haciendo reuniones con los jóvenes del barrio.
Es el símbolo que vengo a rescatar, en nombre de la memoria histórica. ¡Eran adolescentes! Pero estaban preocupados por una llaga social, ignorada olímpicamente por la sociedad, que miraba para otro lado: Detrás del Hospital aquellas 40 casas a medio construir desde el 55, habían sido ocupadas de a poco por gente que no tenía donde vivir, y también se había formado un rancherío alrededor. Casi 200 familias, con una única canilla de agua en el medio del barrio. Ahí nomás, atrás del Hospital.
Esa situación fue la que sensibilizó a estos adolescentes, poniéndolos en contacto con una cruda realidad, despertando su conciencia social y su compromiso por transformar esa injusta realidad. Compromiso que cada uno de ellos, al igual que tantos otros, continuó viviendo por diferentes caminos, pero todos fieles a esa vocación militante de inserir lo personal en lo social, de ser actores y no meros espectadores de la Historia".