El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Encuentran restos fósiles de tres animales

La última prospección realizada por el Grupo Conservacionista en el yacimiento de Campo Spósito, en el Bajo del Tala (o “Bajo de los Fósiles”), arrojó la recuperación de numerosas piezas correspondientes a tres géneros de mamíferos extintos que habitaron nuestra zona hace miles de años.
Entre los fósiles hallados se encuentra restos de:


Toxodonte (Toxodon platensis)
Mamífero ungulado de aspecto similar a un rinoceronte actual, endémico de América del Sur. Se lo considera un animal pesado, caminador y predominantemente pastador de unos 3 m de longitud y 1,70 m de altura.
Es posible que haya preferido ambientes abiertos en proximidades de cuerpos de agua. De hecho, parte de las evidencias fósiles rescatadas en el partido de San Pedro fueron extraídas en sedimentos asociados a antiguos humedales o cursos de río.
El género Toxodon logró su máximo desarrollo durante las edades Ensenadense y Lujanense, en el Pleistoceno superior, a través de las especies T. ensenadensis y T. platensis respectivamente.
Se hallaron dos grandes incisivos, parte de una costilla y la mitad del fémur derecho con marcados signos de aplastamiento.

Morenelaphus (ciervo fósil)
Estos ciervos, aparecen en la familia Cervidae hacia finales de la Edad Ensenadense; eran de tamaño medio a pequeño y poseían una cornamenta bien desarrollada, con curvatura en forma de “S”.
Este género, a su vez, se divide en dos especies: Morenelaphus brachyceros y Morenelaphus lujanensis. El primero habitó durante finales de la Edad Ensenadense y, posiblemente, a principios del “Bonaerense” o Edad Lujanense temprana, mientras que Morenelaphus lujanensis vivió en el transcurso de los últimos 150.000 años hasta su extinción, hace unos 10.000 años.
Eran apacibles animales ramoneadores (es decir, que se alimentaban de hojas, ramas o rebrotes) y habitaban, mayormente, terrenos de pasturas abiertas.
Se acaban de recuperar falanges bien conservadas y el extremo fragmentado de la tibia de una de sus extremidades.

Lestodonte (Lestodon armatus)
En el Pleistoceno de la llanura pampeana habitaron enormes perezosos que hoy nos asombrarían por su tamaño. Uno de ellos fue LESTODON que llegaba a medir cuatro metros de longitud y unos dos metros de altura a la cruz.
Este animal tenía su cuerpo cubierto por una espesa pelambre y sus dedos estaban armados con poderosas garras que usaba para la defensa y para arrancar el follaje de las plantas de las cuales se alimentaba.
Poseía anchas fosas nasales y a ambos lados de su boca sobresalían afilados “colmillos”.
Las evidencias halladas en Campo Spósito indican que tuvo una presencia muy numerosa en esta región a comienzos de la Edad Bonaerense, unos 500.000 años atrás.
En esta ocasión se halló una de las últimas vértebras de su cola en perfecto estado de conservación, la cual presenta un color negro intenso debido a la absorción de óxidos de manganeso de los sedimentos que la rodeaban.