Una reciente publicación de INTA San Pedro, describe 48 variedades de duraznos y nectarinas que han sido probadas en esa unidad, y que se adaptan al norte de la provincia de Buenos Aires.
Los frutales requieren muchos aƱos de investigación y evaluación para poder dar cuenta de sus caracterĆsticas, ya que sus ciclos naturales no se pueden acortar. MĆ”s de 40 aƱos de trabajo estĆ”n resumidos en este catĆ”logo de variedades generadas o probadas en INTA San Pedro, y que acerca un panorama para cualquier interesado en iniciar el cultivo.
Frutas de carozo pegado o separado, de pulpa blanca o amarilla, de piel rojiza o amarillenta, y con distintas Ć©pocas de floración y cosecha, constituyen el casi medio centenar de cultivares elegidos por Gabriel Valentini y MarĆa Elena Daorden para ofrecer un abanico de posibilidades disponibles a la hora de decidir implantar un monte frutal.
Explican los autores: “Los avances tecnológicos permanentes caracterizan al cultivo de las especies de frutales de carozo. En este contexto, las empresas frutĆcolas se ven obligadas a combinar eficientemente los recursos a los fines de ser competitivas en un mercado cada vez mĆ”s globalizado. De esta forma, entre los factores que se consideran, juega un rol fundamental la correcta elección de la combinación variedad portainjerto. Cuanto mejor sea la adaptación de las variedades disponibles para el productor, a las condiciones agroambientales de la zona de producción, menor serĆ” el empleo de insumos necesarios para obtener óptimos rendimientos y calidad”.
La tarea del INTA en el mejoramiento de frutales es central ya que es difĆcil encontrar estructura, relaciones con grandes centros de investigación del mundo y prĆ”cticas semejantes en la actividad privada, para hacer su propia investigación. “Este compromiso con el sector ligado a la fruticultura ha significado aportes económicos y recursos humanos que, a lo largo de todo este tiempo, han sido destinados a obtener información referida al conocimiento de las variedades y su adaptación a nuestras condiciones regionales de cultivo, información que hoy se brinda en esta publicación”, amplĆan los autores en la introducción.
Con un ritmo de 1 variedad cada dos aƱos, la Estación Experimental Agropecuaria del INTA San Pedro ha venido registrando tanto variedades propias como asĆ tambiĆ©n otras introducidas de otros paĆses y evaluadas localmente. A lo largo de las 64 pĆ”ginas del libro, los autores incluyen 6 cultivares obtenidas en INTA San Pedro mientras que el resto corresponde a variedades introducidas de diferentes lugares del mundo y que han sido probadas con resultados satisfactorios. De todos los materiales descriptos la mayorĆa son de libre disponibilidad para los productores, sólo 5 cultivares deben ser multiplicados bajo rĆ©gimen de licencia.