La primera campaña municipal de residuos electrónicos recuperó mÔs de 2.300 kilos de materiales

El Municipio de San Pedro completó con éxito la primera campaña municipal de recepción y recupero de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), una iniciativa desarrollada durante los meses de junio y julio que permitió recolectar un total de 2.373,7 kilos de materiales en desuso en todo el Partido. La propuesta, llevada adelante a través de la Dirección de Ambiente de la Secretaría de Desarrollo Económico, se organizó en dos etapas territoriales. La primera fase se desplegó en distintos sectores de la ciudad cabecera, instalando puntos de recepción en las inmediaciones de la Escuela Normal, la Escuela Industrial, Plaza Constitución y el barrio San Javier. Posteriormente, la campaña extendió su cobertura hacia las localidades de Gobernador Castro, Río Tala, Santa Lucía, Pueblo Doyle y Vuelta de Obligado. Durante el último traslado logístico, se enviaron 417,4 kilos correspondientes a lo acopiado en las delegaciones del interior del distrito, completando así la e...

Preocupación por hechos de violencia a la salida de establecimientos escolares de San Pedro

Dos hechos de violencia a la salida de establecimientos escolares esta semana provocaron preocupación a las autoridades del Ôrea y a la policía local.
El primero de los casos fue denunciado por una joven que se encontraba en la puerta de un colegio de nuestra ciudad a la espera de su novio cuando fue sorprendida por otras dos chicas.

Las agresoras le propinaron varios golpes de puƱo y la amenazaron de muerte, ocasionƔndole distintas lesiones, aunque no de gravedad.
Por otra parte, alumnos de un centro educativo fueron interceptados a su egreso por otros tres chicos quienes, sin mediar palabra alguna, los tomaron a golpes de puño. Como resultado, sufrieron traumatismos considerados, a efectos de la investigación, como de carÔcter leve.
Ambos casos se investigan con intervención de la UFI Nº 8 de Baradero.
La violencia escolar tuvo esta semana un tratamiento destacado en los medios nacionales, ya que alumna de un establecimiento escolar de Avellaneda fue atacada por varias compañeras dentro del colegio, una brutal agresión que filmaron con un celular y luego subieron las imÔgenes del video a Internet, en un episodio que hoy tomó estado público.
La violencia dentro de las aulas argentinas es una variable significativa a la hora de establecer cuÔnto aprenden los alumnos. O mejor dicho, cuÔnto no aprenden. La Corporación Internacional para el Desarrollo Educativo (CIDE), con sede en varios países de Latinoamérica y España, acaba de difundir un trabajo que revela un dato preocupante: en nuestro país los chicos rinden hasta el 13% menos en los exÔmenes por ser víctimas de sus compañeros, un fenómeno conocido como bullying.
Según el trabajo de la CIDE, publicado en el último número de la revista de CEPAL, la Argentina figura al tope del rÔnking en insultos y maltratos físicos.
El 37,18% de los alumnos respondió haber sido insultado o amenazado en el último mes . Le siguen Perú (34,39%), Costa Rica (33,16%) y Uruguay (31,07). La media continental es de 25,88%.
En el caso de los golpes, el 23,45% de los chicos argentinos dicen haberlos sufrido , seguidos por los ecuatorianos (21,91%) y los dominicanos (21,83%). En todos los casos, Cuba muestra los mejores índices de la región.
Los primeros indicios de que la violencia es determinante en el deterioro del aprendizaje los dio el Segundo Estudio Comparativo y Explicativo (SERCE). Allí, en 2008, se afirmaba que el clima escolar es la variable que mÔs influye en el rendimiento de los estudiantes . Ahora los investigadores Marcela RomÔn, de Chile, y Javier Murillo, de España, buscaron ser mÔs precisos y se pusieron a medir cuÔnto influye . Para eso echaron mano a la base de datos del organismo de las Naciones Unidas para la Educación (UNESCO) y analizaron una cantidad de información inédita. Así, pudieron determinar tanto la incidencia del bullying en el aprendizaje como los niveles de violencia que existen en las escuelas, tanto en nuestro país como en el resto de Latinoamérica.
El trabajo involucró a 91.223 alumnos de sexto grado, de 2.969 escuelas primarias en 16 países del continente.
En el caso de Argentina, el relevamiento abarcó a 6.696 alumnos de 167 escuelas . El índice de violencia se sacó en base a respuestas directas de los chicos a cuestionarios. Luego se relacionó ese número frío con el rendimiento individual, para determinar cómo ser víctima de un compañero corroe el aprendizaje.
Los investigadores indican, por ejemplo, que los alumnos argentinos que son vĆ­ctimas de la violencia en clase rinden el 13,19% menos en Lengua (la media continental es de -9,68%) y el 7,84% menos en MatemĆ”tica. SegĆŗn explicó Marcela RomĆ”n a ClarĆ­n , ambos porcentajes “son relevantes en relación a las calificaciones conseguidas por los estudiantes evaluados”. Es decir, un mismo Ć­ndice de reducción en el rendimiento tiene lecturas diferentes en cada paĆ­s, en función de las notas que sacaron los chicos en las evaluaciones: no incide lo mismo el 7% en Cuba o en Chile, cuyos alumnos consiguieron notas mĆ”s altas que en Argentina.
¿Por quĆ© el bullying menoscaba el rendimiento de los chicos? SegĆŗn la psicoanalista Adriana Gladsztein, especialista en niƱez y adolescencia, “que los alumnos vĆ­ctimas del bullying sufran un deterioro en su aprendizaje tiene que ver con que en muchos casos arman sus propias estrategias de evasión ante esta situación tan conflictiva que no saben cómo resolver. Entonces, una estrategia puede ser el aislamiento de todo, tanto del nĆŗcleo social del grado al que pertenecen como de las clases que dictan los maestros. Lo esencial es que los docentes estĆ©n capacitados para trabajar estos malestares que aparecen a nivel grupal, para que se genere una movilidad de roles entre los chicos y que no siempre sea el mismo el que queda estigmatizado como vĆ­ctima”.
RomĆ”n alertó sin embargo sobre un dato nuevo de esta realidad: “Notamos que se empieza a asumir la violencia como normal entre pares dentro del aula, y cuando eso ocurre, paradójicamente, la influencia de este problema tiende a reducirse. Muchas veces los niƱos dicen que no se sienten vĆ­ctimas porque en realidad estĆ”n todos en la misma. Es como si la violencia pasara a ser la norma”.
Para Gladsztein, “es importante articular el trabajo de maestros y padres. Una pregunta frecuente es: ¿saco a mi hijo de la escuela o sigo trabajando acĆ” para que pueda resolver la situación? DependerĆ” de la habilidad del trabajo docente lo que finalmente determine el destino de ese alumno”.
SegĆŗn RomĆ”n, que es antropóloga, la violencia “es compartida por todos los paĆ­ses. Chicos que van con armas a la escuela se ven cada vez con mayor frecuencia, y no es otra cosa que el reflejo de la sociedad en su conjunto. Estamos lejos de formar ciudadanos tolerantes y respetuosos de la diversidad. El foco estĆ” puesto en lograr sujetos competitivos y productivos”.