Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Polémica por el lugar de las escuelas en el acto

Padres de alumnos y docentes manifestaron su malestar por el lugar concedido por la organización durante el acto de ayer en Vuelta de Obligado.
Las delegaciones escolares quedaron ubicadas en un sector boscoso, detrás del palco de prensa, y con la visibilidad hacia el escenario tapada por las banderas de los movimientos políticos y gremiales presentes.
María Belén Yunes, Jefa de Inspección, explicó que cuando advirtió esa situación se puso en contacto con los organizadores: “Yo me movilicé cuando me empezaron a preguntar si quedaban en ese lugar. Me dijeron que dieron la orden desde la Secretaría de Presidencia de que los alumnos permanecieran a la sombra, dándole prioridad a la salud de los chicos, por sobre la vista tapada por las banderas. Quizás, si los manifestantes hubieran aceptado el pedido realizado desde el escenario para que bajaran las bandeas, hubiera sido otro el panorama”.
Otra de las quejas, en este caso de los padres, fue el horario de regreso de algunos contingentes. Sobre este tema, Yunes aclaró que los últimos contingentes en arribar a su colegio fueron los de Río Tala y los alumnos de nivel superior, quienes lo hicieron entre las 15.30 y las 16.