Pusieron en marcha el proyecto de intervención con mosaicos en homenaje a Agenor Almada

  Comenzó la transformación integral del Paseo Agenor Almada a través de una intervención artística colectiva que reúne a muralistas de diversos puntos del país. Durante la jornada de este sábado, más de 40 artistas especializados en la técnica de mosaiquismo dieron inicio a la primera etapa de este proyecto que busca poner en valor el espacio público y rendir tributo a la figura del emblemático nadador sampedrino. La iniciativa, que cuenta con la coordinación general de la arquitecta María Luz Méndez, se propone intervenir las estructuras del paseo con obras que fusionan la identidad local y el arte contemporáneo. El despliegue de los realizadores atrajo la atención de vecinos y turistas que se acercaron a observar el proceso de composición de los murales.

Otro caso de explotación: esta vez a trabajadores de un campo de arándanos

Cuarenta trabajadores de un campo de arándanos del partido de Zárate quedaron ayer varados durante varias horas en el parador “La Granja”, antes de su traslado de regreso a la provincia de Santiago del Estero.
Durante su permanencia en ese lugar, relataron la explotación a la que fueron sometidos por los responsables del campo, y el incumplimiento de los compromisos asumidos por los empresarios.
Norberto, dueño del parador “La Granja”, informó que “apareció un señor en un colectivo de dos ejes en el que viajaban estas personas, y con un uniforme azul con botas que decía “seguridad” , preguntándome si podía venderle 40 pasajes para Termas de Río Hondo”.
El empresario consiguió los asientos en tres micros diferentes, pero el capataz, luego de consultar a sus jefes, se negó a pagar el importe de los pasajes, considerándolo muy elevado.
“Ahí empezó a llegar la gente. Eran muchachos de Santiago, del interior, y empezaron a hablar, a decir que esta gente los traicionó y que cobraron, después de 15 días, algunos 225 pesos, otros 55 pesos y el pasaje de Vuelta, y que les dieron para comer fideos con agua durante las dos semanas que estuvieron acá” agregó Norberto.
Cuando los responsables del parador se retiraron, cerca de la medianoche, el capataz se disponía a llevarlos hasta Córdoba en el mismo micro con el que viajaron hasta San Pedro.
El lugar en donde trabajaron sería un campo de arándanos de unas cuarenta hectáreas cercano a Lima.