El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Vigilia por la beatificación de Juan Pablo II

La Pastoral de la Juventud de la Parroquia Nuestra Señora del Socorro realizará esta noche una vigilia de oración por la beatificación del Papa Juan Pablo II.
El encuentro se realizará en la parroquia Ntra. Sra. del Socorro, a las 20:30.
Con la beatificación, se elevará a Karol Wojtyla al honor de los altares, una decisión que fue aprobada por el papa Benedicto XVI. La ceremonia se realizará el 1º de mayo en la Plaza de San Pedro, y será seguida por miles de files en todo el mundo.
La decisión de elevarlo a beato se relaciona con un milagro realizado por intercesión de Juan Pablo II. Se trata del caso de sor Marie Simon-Pierre, una religiosa francesa de 44 años que padecía una forma muy agresiva de mal de Parkinson, la misma enfermedad que sufrió Karol Wojtyla. La monja había tenido que dejar de trabajar en la maternidad de un hospital de Arles debido a la enfermedad, que desapareció inexplicablemente en junio de 2005, después de que las hermanas con las que convivía le rezaron a Juan Pablo II, recién fallecido, para que la ayudara.