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| GrƔfico e informe "Quilmes presente" |
Entre el avance de la soja, la explotación forestal y el constante proceso de urbanización, sólo en la Ćŗltima dĆ©cada Argentina perdió en bosques nativos una superficie mayor a la de Tierra del Fuego. Y la provincia de Buenos Aires, sin ser la mĆ”s perjudicada, no ha quedado al margen del fenómeno. Sus montes originarios hoy sólo ocupan un porcentaje Ćnfimo de su territorio: apenas el 1,18%.
Con esta realidad de fondo y una ley nacional que prevé incentivos por 2 mil millones de pesos para ayudar a preservar los bosques nativos, el gobierno bonaerense inauguró el martes pasado una audiencia pública para empezar a discutir qué es exactamente aquello que debe resguardarse y bajo qué criterios. De esa forma se espera llegar a fin de año con un proyecto de ley que evite que nuestros ecosistemas originarios terminen alguna vez por desaparecer.
Por lo pronto, la audiencia pĆŗblica de la semana pasada no sólo sirvió para escuchar los planteos de distintas organizaciones civiles sino para que se conociera por primera vez algo que hasta ahora resultaba una incógnita: en quĆ© medida nuestros bosques nativos lograron sobrevivir al avance de la frontera agropecuaria y urbanĆstica de las Ćŗltimas dĆ©cadas.
Un relevamiento presentado entonces por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible puso en evidencia que los bosques originarios, en algún momento el 15% del territorio bonaerense, hoy se reducen a apenas 364 mil hectÔreas. Proyectados sobre un mapa parecen pequeñas manchas dispersas en medio de una vasta extensión, pero son de hecho reservorios de vida que corren el riesgo de perderse para siempre.
SegĆŗn datos de la SecretarĆa de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre 1998 y 2006 la superficie deforestada en nuestro paĆs fue de 2.295.567 hectĆ”reas, lo que equivale a mĆ”s de 250.000 hectĆ”reas por aƱo, 1 hectĆ”rea cada dos minutos.
Cuatro Ecosistemas
Para poder aprovechar los incentivos económicos que prevé la Ley Nacional de Bosques Nativos, la provincia de Buenos Aires, como todas las demÔs, debe contar primero con su propia ley de protección de bosques, lo que implica relevar las Ôreas y categorizarlas en función de su importancia. Con este fin, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible identificó en principio cuatro ecosistemas distintos en territorio bonaerense: la selva ribereña y delta, los talares de barranca, los talares de albardón y el caldenal.
Caracterizado por el caldĆ©n -un Ć”rbol espinoso que suele crecer en suelos Ć”ridos-, el caldenal es uno de los dos tipos de bosques nativos con mayor presencia en la Provincia, ya que abarca hoy unas 284 mil hectĆ”reas entre PuĆ”n, Tornquist, BahĆa Blanca y Villarino. Luego le sigue el talar de albardón, un ecosistema que se da en las zonas anegadizas de gran parte de litoral entre Punta Indio y General Lavalle, y que ocupa actualmente unas 56 mil hectĆ”reas.
En orden de tamaƱo viene luego la selva ribereƱa y el delta con su vegetación de ceibos y sauces criollos, que se extiende desde Campana hasta Punta Indio ocupando unas 22 mil hectĆ”reas; y el talar de barranca, que crece en las estribaciones de rĆos como el ParanĆ” o el LujĆ”n, sobre unas 1.800 hectĆ”reas diseminadas entre San Pedro, San NicolĆ”s, Baradero, Ramallo y ZĆ”rate.
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