Obras de mejora en Centros de Jubilados con aportes provinciales

Las gestiones concretadas por el intendente Cecilio Salazar ante el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque, permitieron al Municipio de San Pedro destinar un total de $2.600.000 a diversas instituciones de la tercera edad. La inversión beneficia directamente a las sedes de San Pedro, Los Aromos, Río Tala y Vuelta de Obligado. Los fondos fueron asignados a través del programa Mayores Bonaerenses Activos, en el marco de un convenio celebrado entre la comuna y la cartera provincial. Esta iniciativa busca fortalecer el funcionamiento diario de los centros mediante obras edilicias, refacciones estructurales y la compra de equipamiento clave para la atención de sus socios. Para supervisar el estado de los trabajos, el secretario de Desarrollo de la Comunidad, Walter Sánchez, junto a la directora de Adultos Mayores, Silvia Triñanes, realizaron un recorrido por las sedes de San Pedro, Los Aromos y Río Tala, donde dialogar...

El lugar mismo donde comienza el mundo (Tiempo Argentino)

El diario “Tiempo Argentino” publica en su suplemento cultural de hoy una extensa nota con la escritora Sylvia Iparraguirre, esposa de Abelardo Castillo, en la que habla de su última novela, “La Orfandad”.

“Sylvia Iparraguirre confiesa que fue “una especie de felicidad” poder plantear un ámbito acotado como el de un pueblo en La orfandad. La autora, que pasó su infancia y adolescencia entre Los Toldos y Junín y llegó a Buenos Aires a los 18 años para estudiar Letras, asegura que si bien la ciudad tiene un atractivo y una tradición de índole más literaria, el pueblo representa para ella una construcción más personal, relacionada con su memoria y la de su familia.
Sin embargo, según leemos en las primeras páginas de la novela, San Alfonso, “semejante a tantos otros pueblos de provincia en sus plátanos, su plaza con su héroe largamente llovido y sus veredas altas como barrancos”, se distingue de los demás por dos edificios emblemáticos: un asilo de huérfanas y una cárcel.
Y es desde allí, desde esas construcciones que albergan a todos aquellos a los que la ciudad prefiere no ver, que se revelan al lector los protagonistas de esta historia de amor que se va tejiendo lentamente, sin apuro, como una apacible siesta pueblerina: Bautista Pissano, un carpintero anarco-pacifista de 23 años enviado a prisión por una causa no probada, y Sonia Reus, una huérfana de 11 años cuyos días se suceden entre las cuatro paredes cargadas de susurros y carencias del hogar regenteado por las monjas. Una década después, la libertad los encontrará en las calles de San Alfonso, suerte de tercer protagonista de la novela”.

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