Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Los trabajadores explotados no tenían luz, agua ni baños y les vendían alimentos del Ministerio de Desarrollo Social

El Director Provincial de Delegaciones Regionales del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Jorge Gómez de Saravia, confirmó, a través de APA Radio San Pedro, que más de 100 personas vivían en condiciones infrahumanas en el campo “El Algarrobo”, situado en proximidades del paraje Beladrich.
El funcionario dijo que los trabajadores rurales, oriundos de la provincia de Santiago del Estero, estaban hacinados en casillas separadas con lonas sin agua corriente, sin energía eléctrica, sin ningún tipo de ventilación o refrigeración pese a las altas temperaturas, sin baños y sin heladeras.
Los empleados fueron contratados por una empresa tercerizada para desarrollar tareas de desflore de choclos de maíz.
“Es vergonzoso. El año pasado tuve una experiencia similar en Baradero, en donde infraccionamos y castigamos, pero parece que no alcanzó” agregó Gómez de Saravia, quien destacó el trabajo conjunto entre la Justicia y el Ministerio de Trabajo.
Entre otras irregularidades, los responsables del emprendimiento productivo les vendían a los trabajadores alimentos destinados a planes del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires. “Todavía no cobraron nada, pero ya les están acreditando a cuenta los alimentos que consumen” indicó el enviado ministerial, quien ejemplificó: “Tengo en mis manos un paquete de fideos que tiene el sello del Ministerio de Desarrollo Social, y que les estaban vendiendo a doce pesos”.
La pésima situación sanitaria de los residentes en el asentamiento generó necesidades médicas en varios de ellos, que tampoco fueron debidamente atendidas.
Gómez de Saravia explicó que el Ministerio “trabará” las tareas e infraccionará severamente a los responsables del campo y a la empresa responsable de los trabajadores.