El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

El árbol y el bosque (por Eduardo Campos)

Durante la tarde del pasado domingo sucedió en San Pedro un hecho de usurpación masiva de terrenos por parte de familias sin techo y sin trabajo.
Esto es algo que no podemos decir que asombre a nadie dado que no es la primera vez que sucede. Como nunca se han solucionado los problemas de raíz siguen y seguirán sucediendo.
Parece increíble pero estos pobres no aprenden más. Miren que, desde los mensajes telefónicos a los medios, un montón de señores gordas (a veces con voz de hombre) les dicen cuál es la solución. Que no deben tener muchos hijos, que se tienen que morir, que deben dejar que les pase una aplanadora por encima etc. etc. Y los pobres no solo no hacen caso sino que, encima, usurpan terrenos, algo que solo les está permitido hacer a los clase media alta de San Pedro. Ellos pueden apoderarse de grandes sectores de islas que no les pertenecen para quemar lo que hay encima y sembrar soja o criar ganado, o apropiarse de la costa, o quedarse con casas y propiedades utilizando la usura o, actuando como funcionarios públicos, armarse de todos terrenos fiscales que puedan.
Pero la cuestión es que sucedió y, como en las anteriores oportunidades parece que lo saliente vendría a ser, (o debiera ser), lo secundario.

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