El Sanatorio COOPSER reanuda la atención para afiliados de Unión Personal y Accord Salud

El Sanatorio COOPSER informó de manera oficial la normalización de sus servicios en consultorios para los beneficiarios de las obras sociales Unión Personal y Accord Salud, luego de un período de interrupción en las prestaciones motivado por incumplimientos financieros. ​La decisión de restablecer la atención médica se fundamenta en la cancelación de una parte significativa de la deuda pendiente que las mencionadas entidades mantenían con el centro de salud. Este avance en las negociaciones permitió destrabar el conflicto que afectaba la cobertura de una amplia nómina de afiliados en la región. ​A partir de este anuncio, los pacientes bajo dicha cobertura técnica están habilitados para solicitar turnos y realizar consultas ambulatorias con normalidad. Los servicios se encuentran operativos para todas las especialidades y profesionales médicos que integran la cartilla del Sanatorio COOPSER, garantizando así la plena vigencia de los derechos prestacionales de los usuarios.

Visto y considerando (Sobre “Desconsideraciones”)

“El nuevo libro de ensayos de Abelardo Castillo, Desconsideraciones (Seix Barral), es algo más que una recopilación sobre autores clásicos, conflictuados e irreverentes. El hilo que une a Horacio Quiroga, Arlt y Barrett con Hemingway, Poe o Sartre, entre otros, tiene que ver con momentos esenciales y decisivos en la vida de los escritores. En esta entrevista, Abelardo Castillo habla de la vida, la escritura y el destino propio y ajeno, jugado en un puñado de ideas y situaciones límite que marcan el futuro de quien escribe y de quien lee.

Por Angel Berlanga


¿Qué sentido tiene la literatura en un mundo sin sentido? No hay más que dos respuestas. La primera: ningún sentido. La segunda es precisamente la que hoy no parece estar de moda. El sentido de la literatura, como el sentido del arte, es imaginarle un sentido al mundo y, por lo tanto, al escritor o al artista que hacen esa literatura o ese arte.”

Está claro, a esta altura del partido, por qué respuesta se inclina Abelardo Castillo: la aparente ausencia de preocupación por novedades y tendencias se corresponde con lo que piensa y cuenta en Desconsideraciones, un libro de ensayos que desborda ideas de y sobre y a partir de asuntos vitales y autores que dijeron lo suyo hace rato, porque llevan ya unas décadas bajo tierra: Chéjov, Arlt, Quiroga, Poe, Hemingway, Camus, Sartre, London, Echeverría, Barrett, Freud. Castillo, que ya había escrito sobre estos hombres de vidas y obras enraizadas con su propio torrente sanguíneo literario, vuelve a ellos para reenfocar alguna circunstancia biográfica, reinterpretar un texto o un gesto, discutir un lugar común y demostrar, de paso, aquello del sentido: páginas escritas hace rato que siguen resonando, que no están muertas para nada.

Los ensayos de Desconsideraciones tienen diversas procedencias: notas para diarios y revistas, un reportaje (el que le hizo Alejandro Margulis a propósito de La casa, de Manuel Mujica Lainez), la reescritura de una entrada en su diario personal, trascripción de charlas y conferencias. La cita inicial de esta entrevista corresponde a su discurso de apertura en la Feria del Libro de 2004. “Y quedó muchísimo afuera, el libro tenía casi el doble de páginas –dice Castillo, en su casa de la calle Hipólito Yrigoyen–. En principio iba a ser casi todo sobre literatura argentina, pero después, por sugerencia de Alberto Díaz, se amplió el espectro. Y luego, con buen criterio, dejé de lado un montón de cosas que no estoy seguro de publicar. Como casi todo el mundo que escribe, en los cajones tengo más libros de los que he publicado.”


[La nota completa en el suplemento cultural "Radar" de Página 12]