Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Homenaje a Agenor: Llamarán “Nadador Yacaré del Paraná” a una plazoleta

El bloque de concejales del Partido Justicialista presentó un proyecto para otorgarle el nombre de “Nadador Yacaré del Paraná”, a la plazoleta situada entre las calles Ansaloni y Las Provincias, dando la margen sur con el Camping Safari y la margen norte con la entrada del Camping del Club América y entre el Riacho San Pedro y la Av. Juan de Garay.
El nombre homenajea al nadador Agenor Almada, responsable de numerosas hazañas deportivas a lo largo de su carrera.
Agenor mantiene el récord mundial en el cruce del Río de La Plata en 19 horas y 10 minutos, realizó travesías atado de pies y manos y unió Rosario y Buenos Aires.
Fue admirado y reconocido por otros deportistas de renombre como los boxeadores Ringo Bonavena, Nicolino Loche, Goyo Peralta, Ramón La Cruz, e invitado a subir al ring del Luna Park por el propietario del lugar, “Tito” Lecture.
También se relacionaba con deportistas de la talla de Ángel Cabruna o Amadeo Carrizo, los periodistas deportivos José María Muñoz, Ernesto Cherquis Bialo y Rafael Olivari.
En las décadas del 60, 70 y 80 era muy frecuente encontrar alguna noticia en los grandes diarios de tirada nacional, como Cronica, Clarin, La Razon, o las revistas El Grafico y Goles.
El 6 de Febrero de 1970 batió el record mundial atado de pies y manos en la pileta Municipal de la ciudad de Chacabuco, con un tiempo de 50 horas y 22 minutos, superando la marca de “Mojarrita” Agüero (50 horas y 10 minutos). La proeza se enaltece aún más cuando se recuerda que Agüero descansaba 10 minutos cada 2 horas, mientras que Almada no salió nunca de la pileta.