Investigan el hecho en el que tres integrantes de una familia murieron al caer con su auto a un arroyo cerca de Baradero

 Tres integrantes de una misma familia oriunda de la ciudad entrerriana de Victoria, entre ellos un bebé de un año, fallecieron ahogados tras despistar el automóvil en el que viajaban y caer a un arroyo en cercanías de Baradero. El trágico episodio ocurrió el pasado viernes minutos antes de las 22 en el kilómetro 124 de la ruta nacional 9, en momentos en que la familia se desplazaba en dirección a Rosario a bordo de un automóvil Volkswagen Senda. Por causas que aún se intentan establecer, el conductor perdió el control del rodado, el cual atravesó el guardarrail y se desplazó unos 20 metros hasta caer de punta en el arroyo Cañada Honda, donde quedó completamente sumergido y con sus ruedas hacia arriba.

El eterno proceso (por Gabriel Stringhini)

Sin que nos pese, sin que nos preocupe, sin generarnos culpa, seguimos inmersos en la sociedad del proceso.
A cada minuto, miles de sampedrinos manifiestan, de forma directa o solapada, su anhelo de que el péndulo de la historia traiga de regreso el caos al que, por alguna extraña razón, relacionan con el orden (...)

(...) El San Pedro de hoy no aprendió nada de sus muertos de ayer. Los colaboracionistas, alcahuetes y cómplices son premiados con la presidencia de instituciones otrora prestigiosas vinculadas al deporte, la salud, la cultura o la historia, y hasta reciben distinciones de las autoridades democráticas (...)

(...) Pero también deberían sobrellevar con algo de dignidad su responsabilidad quienes, con su condición asumida o inconciente de idiotas útiles, estuvieron al servicio de los líderes que prometían una falsa revolución, en la que no creían seriamente.
Es válido pensar cuál sería la reacción de quienes fueron asesinados pensando en crear las condiciones para una sociedad más justa si vieran hoy a sus compañeros de lucha travestidos en burgueses. Con discurso de ocasión, hay quienes creen que alimentan su vena insurrecta por leer “Página 12”, mientras degustan un vino de 100 pesos la botella en un restaurante costero y ven a los pobres en fotos (...)

(...) Resulta alarmante la forma en que innumerables chicos de nuestra ciudad atraviesan su adolescencia con un discurso heredado que atrasa cien años.
Frases de contenido altamente discriminatorio como “negro de mierda” o “puto del orto” se escuchan cada vez con mayor frecuencia entre esos chicos, fomentados por una cultura racista, armamentista, violenta y homofóbica transmitida, en la gran mayoría de los casos, por sus padres (...)

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