Pusieron en marcha el proyecto de intervención con mosaicos en homenaje a Agenor Almada

  Comenzó la transformación integral del Paseo Agenor Almada a través de una intervención artística colectiva que reúne a muralistas de diversos puntos del país. Durante la jornada de este sábado, más de 40 artistas especializados en la técnica de mosaiquismo dieron inicio a la primera etapa de este proyecto que busca poner en valor el espacio público y rendir tributo a la figura del emblemático nadador sampedrino. La iniciativa, que cuenta con la coordinación general de la arquitecta María Luz Méndez, se propone intervenir las estructuras del paseo con obras que fusionan la identidad local y el arte contemporáneo. El despliegue de los realizadores atrajo la atención de vecinos y turistas que se acercaron a observar el proceso de composición de los murales.

Anécdota gorilona (por Eduardo Campos)

La reaparición de Max Higgins y su sueño de establecer una réplica de “Disneyworld” en San Pedro, me da pie para contar sobre otro proyecto, tan increíble como el del jamaiquino, que se intentó concretar casi tres décadas atrás.
El tema en cuestión era el de traer a esta ciudad, nada más ni nada menos, que a “King Kong”.
Se trataba de una estructura metálica recubierta con el mono de poco más de doce metros de altura, y que había sido utilizada para grabar algunas escenas de la película de ese nombre rodada por los Estudios Universal en 1976, producida por Dino de Laurentiis, dirigida por el británico John Guillermin y protagonizada por Jeff Bridges y Jessica Lange.
El mamotreto salió de EEUU algunos años después de terminado el film, adquirido por un grupo que lo trajo a Mar del Plata como una atracción.
Un impreciso día de un impreciso año que se podría estimar a principios de los 80, un tal González Yañez, socio de una firma denominada “Edicolor” que imprimía tarjetas postales, le comentó a uno de sus clientes sampedrinos, que estaba trabajando para trasladar a “King Kong” a la ciudad de Rosario, exponerlo un tiempo y hacer una buena diferencia económica.
El cliente en cuestión era Américo “el gallego” Otero que, por esos años y hasta no hace mucho, tuvo un tradicional kiosco en Salta y Las Heras. El “gallego”, ni lerdo ni perezoso, le sugirió a González Yanez que, ya que iba a pasar por la ruta 9, viera la posibilidad de dejar unos días la maqueta del legendario y enamoradizo gorila en San Pedro.
Al empresario no le pareció mala la idea y prometió abocarse a ella.
Pero ni Rosario ni San Pedro lo tendrían nunca. El gorila jamás se movería de Mar del Plata y terminaría sus días a la intemperie, cubierto de óxido. La poca altura de los puentes y los nutridos cables que cruzan las rutas harían imposible su traslado a cualquier parte. Y así murió el intento de tener en San Pedro al monstruo al que le gustaban las rubias.
También les digo que pude conocer (bah, ver de cerca nomás) a Jessica Lange. Por esos años los estudios norteamericanos enviaban a sus estrellas a promocionar los films que protagonizaban por distintos países del mundo. En ese marco es que llegó la Lange a Buenos Aires y junto a otros sampedrinos la vi en la cancha de Boca, previo a un partido de la selección argentina. La mina, muy bonita aunque bastante petisona, era una cotizada modelo sin experiencia en el cine. A partir de esta película iniciaría una ascendente carrera convirtiéndose en excelente actriz.
A partir de aquí dejo a ustedes, lectores, la posibilidad de un libre juego de interpretaciones a partir de una de las acusaciones que se le hacen a Max Higgins en cuánto a que su proyecto nada tiene que ver con nuestra identidad e idiosincrasia.
¿Hubiese representado a esta comunidad un gorila gigante?