Pusieron en marcha el proyecto de intervención con mosaicos en homenaje a Agenor Almada

  Comenzó la transformación integral del Paseo Agenor Almada a través de una intervención artística colectiva que reúne a muralistas de diversos puntos del país. Durante la jornada de este sábado, más de 40 artistas especializados en la técnica de mosaiquismo dieron inicio a la primera etapa de este proyecto que busca poner en valor el espacio público y rendir tributo a la figura del emblemático nadador sampedrino. La iniciativa, que cuenta con la coordinación general de la arquitecta María Luz Méndez, se propone intervenir las estructuras del paseo con obras que fusionan la identidad local y el arte contemporáneo. El despliegue de los realizadores atrajo la atención de vecinos y turistas que se acercaron a observar el proceso de composición de los murales.

Grave incidente en la comisaría con el protagonista de un accidente de tránsito

Un violento incidente tuvo lugar ayer por la tarde en la comisaría local cuando una persona identificada como Diego Esteban Rico, de 21 años, se hizo presente en la oficina de guardia profiriendo insultos contra los efectivos y reclamando que “hicieran algo” porque le habían chocado la moto.
La actitud hostil de Rico (quien cuenta con varios antecedentes policiales) se prolongó durante varios minutos, creciendo en intensidad, obligando a la intervención del capitán Pedro Biaín, quien intentó calmarlo. En ese momento, Rico se abalanzó sobre uno de los policías intentando golpearlo, al tiempo que hacía su ingreso a la dependencia un hombre de 38 años, quien venía a denunciar a la misma persona por el accidente.
El denunciante señaló ante los policías que Rico lo había amenazado de muerte y le había arrojado piedras luego del incidente de tránsito.
Cuando los efectivos de la comisaría intentaron aprehenderlo, el joven se resistió con dureza hasta que fue reducido. En momentos en que era trasladado por el patio de la dependencia, el joven Rico rompió los vidrios del baño cortándose en su mano izquierda. Inmediatamente a continuación, comenzó a arrojar sangre sobre los uniformados, amenazándolos con que estaba infectado de HIV, hasta que pudieron trasladarlo a uno de los calabozos. Una vez en la celda continuó con las amenazas y los insultos, impidiendo que pudiera recibir asistencia para su herida. Al calmarse, el médico policial constató que presentaba una herida cortante en la mano izquierda, que no revestía mayor gravedad.