Rock en Baradero: Pogo y ritual entre la lluvia, el sol, el calor y el frío

Bien entrada la madrugada del domingo, el cansancio comenzaba a ganarle a las miles de personas que colmaron el Anfiteatro Municipal de Baradero reconvertido en la República del Rock. Después de dos días, el calor insoportable, la humedad pegajosa, el viento, la lluvia, el sol y, finalmente, el frío, eran demasiado. Pero Rock en Baradero siempre tiene algo más. El sopapo para despertar a los que se quedaron para el final llegó de la mano de Peces Raros y una explosión audiovisual adrenalínica y sin espejos en los que mirarse dentro de la música argentina de este siglo. 

Cuando creamos inseguridad (por Eduardo Campos)

(...) Sin haber rayas gigantes ni cocodrilos el camino al aeroclub es pródigo en perros de generosas dimensiones y de respetables colmillos que los vecinos de “Villa Jardín” poseen para su “seguridad”, y la inseguridad la sentimos quienes debemos pasar por ahí. Esta situación es la que terminó con los paseos y caminatas habituales de mucha gente por ese lugar (...)
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