Recuperan restos del piso original del antiguo convento franciscano

  El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro logró recuperar importantes fragmentos pertenecientes al piso del antiguo convento franciscano que dio origen a la ciudad. El hallazgo se produjo en el marco de las excavaciones que los investigadores llevan adelante en el antiguo pozo de agua de la orden religiosa, ubicado en el sector donde actualmente funciona el jardín central del Palacio Municipal. Las piezas rescatadas son lajas de color gris a gris oscuro, conocidas comercialmente como "laja San Luis" por su provincia de origen. Desde el punto de vista geológico, el nombre más aceptado para este material es filita o phyllite , una roca que forma parte de los basamentos de las Sierras Pampeanas, especialmente de la zona de la Sierra de San Luis en localidades como La Florida, El Trapiche y La Carolina.

Descubren el cráneo de un gran perezoso prehistórico


Parte del lado izquierdo del cráneo de un Lestodonte (Lestodon armatus), fue hallado recientemente en un campo ubicado en la zona de Bajo del Tala.

El fragmento, que incluye parte del arco cigomático que formaba uno de los pómulos del animal, un sector del paladar y la serie dental casi completa, fue recuperado por el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”.

Simonini, Parra, Martínez y Aguilar, descubrieron la pieza entre los sedimentos de un antiguo río prehistórico que el museo investiga desde hace 20 años en el campo propiedad de la Empresa Spósito SA., donde ya se han extraído numerosos fósiles que forman la colección de la institución.


Un poderoso animal 

Estos grandes mamíferos fueron parientes prehistóricos de los perezosos actuales pero con un gran desarrollo corporal. Su cuerpo estaba cubierto por un pelaje sumamente abundante y sus piernas y brazos eran robustos para soportar un peso superior a los 2.500 kilogramos.

Sus manos eran muy poderosas ya que estaban equipadas con garras gruesas y fuertes que les servían para bajar las ramas y hojas de las que se alimentaban. Seguramente, también fueron sus principales armas de defensa ante el ataque de algún depredador.

Su altura al lomo era de unos 2 metros y de su boca sobresalían unos fuertes y afilados caninos o colmillos que intimidaban a congéneres y adversarios en general.

De acuerdo a los fósiles hallados por el grupo del museo de San Pedro a lo largo de las últimas dos décadas, se sabe que fueron muy numerosos en este sector de la provincia durante la edad Bonaerense, que es el lapso de tiempo en el que más hallazgos de estos animales se producen.