INTA San Pedro volvió a poner a la venta rosales libres de virus producidos en el distrito

  La Estación Experimental Agropecuaria INTA San Pedro relanzó la disponibilidad de plantas de rosas saneadas y libres de los principales virus que afectan al cultivo en la región, en el marco de un proyecto iniciado hace más de una década en conjunto con el sector productivo local y la Cámara de Viveristas. La iniciativa, surgida con el propósito de conformar un lote de referencia de alta calidad sanitaria y establecer protocolos de conservación en el tiempo, permite ofrecer ejemplares que presentan mayor vigor, floración optimizada y mayor longevidad. Cada planta entregada dispone de identificación varietal, trazabilidad, sello de calidad y un código QR con la ficha técnica correspondiente, destacándose entre la oferta variedades como Iceberg, Europeana, Charles Aznavour, Papá Meilland, Rouge Meilland, Mr. Lincoln, Jubile du Prince de Monaco y Cristóbal Colón.

Descubren el cráneo de un gran perezoso prehistórico


Parte del lado izquierdo del cráneo de un Lestodonte (Lestodon armatus), fue hallado recientemente en un campo ubicado en la zona de Bajo del Tala.

El fragmento, que incluye parte del arco cigomático que formaba uno de los pómulos del animal, un sector del paladar y la serie dental casi completa, fue recuperado por el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”.

Simonini, Parra, Martínez y Aguilar, descubrieron la pieza entre los sedimentos de un antiguo río prehistórico que el museo investiga desde hace 20 años en el campo propiedad de la Empresa Spósito SA., donde ya se han extraído numerosos fósiles que forman la colección de la institución.


Un poderoso animal 

Estos grandes mamíferos fueron parientes prehistóricos de los perezosos actuales pero con un gran desarrollo corporal. Su cuerpo estaba cubierto por un pelaje sumamente abundante y sus piernas y brazos eran robustos para soportar un peso superior a los 2.500 kilogramos.

Sus manos eran muy poderosas ya que estaban equipadas con garras gruesas y fuertes que les servían para bajar las ramas y hojas de las que se alimentaban. Seguramente, también fueron sus principales armas de defensa ante el ataque de algún depredador.

Su altura al lomo era de unos 2 metros y de su boca sobresalían unos fuertes y afilados caninos o colmillos que intimidaban a congéneres y adversarios en general.

De acuerdo a los fósiles hallados por el grupo del museo de San Pedro a lo largo de las últimas dos décadas, se sabe que fueron muy numerosos en este sector de la provincia durante la edad Bonaerense, que es el lapso de tiempo en el que más hallazgos de estos animales se producen.