Marcha y documento por el Día de Eliminación de la Violencia contra la Mujer


Organizaciones de mujeres desarrollaron hoy las actividades previstas originalmente para el jueves en el marco del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer. 

Tras una radio abierta en la plaza Belgrano, que incluyó testimonios y una actuación del Aquelarre de Tamboreras, las manifestantes marcharon hasta la Municipalidad de San Pedro. 

En ese lugar, leyeron el siguiente documento: 


"El 25 de noviembre de 1960 Minerva, Patria y María Teresa Mirabal fueron asesinadas por el régimen militar de Trujillo en República Dominicana. Desde entonces pasaron a la inmortalidad como símbolos de lucha anticapitalista, antifascista y antipatriarcal.  

Cada 25 de noviembre en su memoria, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en un mundo en el que las mujeres seguimos siendo oprimidas y violentadas, por el hecho de ser mujer, en nuestras vidas públicas, en los ámbitos laborales, en el interior de nuestras casas, en los medios de comunicación, en la reproducción estereotipada de lo que se espera que seamos.

Nosotras, movilizadas en cada rincón del país y del mundo, somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, las que trabajamos en los territorios, desplegamos estrategias para la conquista de derechos y el cumplimiento de ellos; las que reclamamos que “Ya basta", basta de matarnos, basta de golpearnos, basta de cosificarnos, basta de violencias económicas, políticas e institucionales, que son también patriarcales.

Según las estadísticas, en la Argentina hubo, hasta el 31 de octubre, 227 crímenes en el marco de la violencia machista, es decir, una mujer asesinada cada 32 horas.  En el 60% de los casos, el asesino fue la pareja o el ex de la víctima. De estos crímenes, 10 víctimas fueron mujeres Trans o Travestis. 

Este 25 de noviembre volvemos a insistir: necesitamos que se declare la emergencia nacional en violencia de género. Necesitamos políticas transversales, reales y en territorio, a lo largo y ancho de nuestro país.

Exigimos se cumpla en las escuelas con la Ley de Educación Sexual Integral en todos los niveles, y la Ley Micaela, con la capacitación obligatoria a todas y todos las y los agentes del Estado, en los tres poderes.

Levantamos la bandera de una reforma judicial transfeminista urgente, que ponga fin a los patrones socioculturales y estereotipos que demuestran tener en sus fallos los jueces y las juezas, camaristas, secretarios, fiscales. Es necesario que incorporen la conciencia de género y se erradique del Poder Judicial una cultura conservadora y patriarcal. Necesitamos una justicia empática, una justicia que no revictimice a las víctimas, sin una mirada clasista.

En San Pedro, las organizaciones feministas, de diversidad y políticas de género, sindicatos y partidos políticos, hemos articulado con la subsecretaría de Políticas de Género, Mujeres y Diversidad  y distintos organismos del Estado en la mesa local de prevención y atención de víctimas de violencia de género y familiar. Con mucho esfuerzo hemos logrado sostener el espacio y avanzar en actividades conjuntas, jornadas de visibilización, capacitaciones y elaboración de proyectos, entre ellos el de los consultorios inclusivos. También nos hemos organizado para repudiar a violentos y abusadores en defensa de nuestros derechos.

La subsecretaría es hoy una realidad, en respuesta a un largo reclamo de la militancia en las calles. Necesitamos un presupuesto acorde a las problemáticas y que las políticas de género no queden solo limitadas a esta área: necesitamos políticas públicas transversales a todo el gabinete, que cada agente del Estado municipal esté capacitado con perspectiva de género.

Necesitamos que todos los organismos del Estado que por Ordenanza deben integrar la Mesa Local lo hagan: las ausencias de actores fundamentales dejan al descubierto la falta de interés y compromiso con las temáticas que nos convocan y obstaculizan el cumplimiento pleno de nuestros derechos.

Hay mucho, tanto, por hacer, que no podrá hacerse sin el compromiso real de todos, todas y todes. La clase política que deberá legislar y velar por el cumplimiento de nuestros derechos; una justicia que deje de revictimizarnos y que atienda la urgencia de nuestras demandas; recursos genuinos, capacitación y contención de las mujeres víctimas de violencia por parte del Estado; respeto por la identidad y la diversidad sexual en todas las instancias sociales. 

Este 25 de noviembre marchamos por María Esperanza, por Mariela, por Natalia, por Florencia, y por todas las que nos faltan y no pueden gritar.

Nos queremos vivas, libres y juntas".