A una década del asesinato de Ariel Lido Gomila la familia pregunta "¿Algo cambió?"

  Se cumplen hoy diez años del homicidio del productor viverista Ariel Lido Gomila , un hecho que el 6 de febrero de 2016 conmocionó a la comunidad de San Pedro y puso de manifiesto la compleja relación entre la inseguridad rural, el narcotráfico y los sectores de poder. El crimen ocurrió durante la madrugada, cuando Gomila, de 77 años, regresaba a su vivienda en un establecimiento rural del paraje El Espinillo tras una cena en la ciudad. Al arribar junto a su esposa, advirtió que la puerta de entrada había sido violentada por delincuentes que se encontraban en el interior cometiendo un robo. En medio del enfrentamiento, el productor recibió un disparo que le provocó la muerte poco después.

Encontraron un nido con cientos de murciélagos en una bóveda


Una escena propia de una película de terror se vivió en el cementerio municipal, ante el hallazgo de un nido con cientos de murciélagos en el interior de una bóveda. 

El hecho ocurrió hace varias semanas, aunque trascendió en las últimas horas, cuando lo confirmó el titular del área, Américo Quintana. 

En declaraciones a La Radio 92.3, Quintana relató lo sucedido: "Esto ocurrió cuando recién asumí, y estábamos recorriendo bóvedas por los hechos de vandalismo. Entro en una de ellas, y veo que el manto de uno de los cajones, se movía como que flameaba. Efectivamente había un criadero de murciélagos dentro de la bóveda". 

El funcionario dio inmediata intervención al Departamento de Bromatología. "Se sellaron las puertas de la bóveda, porque descubrimos que entraban por la unión del marco con la puerta. Bromatología tiró un cartucho con un gas especial y lo dejaron durante el fin de semana. El lunes, encontramos los animales pegados contra la pared, cientos. El olor es nauseabundo. Todavía están ahí, con la puerta abierta ventilándose. El excremento de esos animales formaba un colchón en el piso. Llamaron a los familiares que son responsables del lugar, pero aún no vinieron. No creo que haya habido menos de trescientos murciélagos". 

El hecho generó preocupación de las autoridades por la posibilidad de que algunos de los animales tuvieran rabia.