Piden elevar a juicio la causa contra una contadora sampedrina por millonaria defraudación contra una empresa de Pilar

El titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 3 de Pilar, Germán Camafreita Steffich , solicitó la elevación a juicio de la causa que investiga a la contadora María José Pucurull por el delito de defraudación por administración fraudulenta . La imputada, con domicilio en San Pedro, está acusada de haber provocado un perjuicio económico superior a los 111 millones de pesos contra la firma Hongos del Pilar S.A. mientras se desempeñaba como jefa de Administración. De acuerdo a la requisitoria presentada ante el Juzgado de Garantías N° 6 , la maniobra delictiva se ejecutó en un periodo de 51 días hábiles bancarios , entre octubre y diciembre de 2024. La fiscalía sostiene que Pucurull aprovechó su cargo y el acceso al home banking de la firma para desviar 19 cheques electrónicos (e-cheqs) por un monto de $108.967.993,19 , los cuales fueron acreditados en su cuenta personal y en la de una empresa tercera que no mantenía vínculos comerciales con la damnificada.

Negro inolvidable, a 30 años de su fallecimiento (por Jorge Bolla)

Al cumplirse tres décadas de la muerte del histórico canillita sampedrino Héctor "El Negro" Giménez, el periodista y escritor Jorge Bolla escribió una reseña para recordar su vida y su obra, que fue publicada en la página de "Amigos del Patrimonio Cultural". 


Éste es el texto: 
"Este viernes 24 se cumplen 30 años del fallecimiento de Héctor "El Negro" Giménez, el canillita que dejó su huella en la historia pueblerina. 
Tenía un puesto de venta de diarios en la esquina de Mitre y Obligado, junto a Casa Montreal. 
El Negro dejaba los ejemplares y la gente se atendía sola, pagando y sacando el cambio si era necesario. El querido canillita, inmortalizado en una estatua en Náutico, había dejado un cartelito: "Cobrate, agarrá el vuelto y si no tenés, pagá mañana". ¡Cosas del Negro!
El "aro, aro" de Giménez quedó en los oídos de los sampedrinos. Y la figura de su talla baja y bien formada, y su pelo entrecano cortado al ras en la nuca y las patillas, y con un mechón parado sobre la frente, serán imágenes que permanecerán en la memoria de los que conocieron y apreciaron. El Negro, en su recorrida, entraba en las clínicas de la ciudad, dejando la bicicleta en la puerta y su perrito, compañero inseparable de su recorrida ciudadana.
Jordán Cucit, amigo del deportista y canillita, lo recordó en las páginas del bisemanario "El Imparcial" cuando falleció, 30 años atrás:
"Quiero rendirle mi último tributo al "canillita", al hombre, al amigo, al deportista. A partir de ahora ya nadie verá a ese muchacho modesto vendedor de diarios ni escuchará su pregón. Pero un sonido ha de quedar para siempre en el aire sampedrino. "¡Aaroo!, ¡Aaroo!" y su destartalada bicicleta seguirá recorriendo como un fantasma las calles de la ciudad. Sus perros seguirán sus huellas y nosotros lo esperaremos todos los días en la puerta de Náutico y entraremos con él hasta el monumento, "su monumento" frente a esa pileta de natación que lleva el nombre de "Héctor Giménez".
Y aunque el "Negro" nos haya dejado, igual lo seguiremos viendo como si nunca hubiera muerto. Porque el "Negro" seguirá viviendo entre nosotros.
El que de enero a diciembr ni un solo día falló;  su pregón siempre se oyó:
"Vamos pibe..., pibe diario...!  puntual como el calendario recorriendo este San Pedro, los chicos le gritan ¡Negro! de la Estación al Balneario.

(La fotografía publicada es de "Amigos del Club Viejo")