"¿Si hay veda, qué hace la gente a la que le prohibimos pescar?"

Claudio Baigún, investigador del CONICET, dio un amplio panorama sobre la situación de la fauna ictícola del río Paraná, a partir de las denuncias por depredación en el marco de una bajante histórica.
Doctor en ciencias biológicas y especialista en ecología pesquera, recuerda que es "el abril más bajo en la historia del Paraná y dejó el cauce totalmente aislado de la planicie".

Las consecuencias son diversas: "Hay intención de proteger a los peces que están en el cauce por parte de algunas provincias que pusieron veda total como Corrientes, Chaco y Misiones. En cambio, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires no adhirieron a esta veda".
En las provincias del norte, la pesca para exportación es casi nula pero, recuerda, "existe una fuerte presión de la pesca deportiva para proteger los recursos". En cambio, en las provincias del sur de la cuenca "se entiende la presión de la pesca artesanal".
El coronavirus "cortó las informales cadenas de comercialización, y Buenos Aires es una provincia totalmente atípica porque su normativa es casi inexistente con respecto a la pesca fluvial de agua dulce". Como ejemplo, recordó que "al pescador artesanal de Buenos Aires le es imposible obtener un carnet de pesca, pero en cambio vamos a aumentar la exportación cuando prácticamente no hay normativas".
Para Baigún, "hay modelos que están obsoletos, y particularmente el de la exportación no sirve, porque aunque cada tantos días viene el acopiador le paga miserias, y apenas les alcanza para sobrevivir".
En ese contexto, el desafío para cuando pase la bajante es "replantearse cómo insertarse en la cadena de valor del pescado: lo malvendo viserado y si le puedo dar valor agregado hay que ver cómo lo puedo vender, así que no es sólo darle al pescador un puertito para que desembarque".
Además, concluyó: ""Si ponemos una veda, qué va a hacer la gente a la que le prohíbo pescar?"