Mensaje del Padre Héctor Molfesa: "Escuchemos el silencio"

El Padre Héctor Molfesa, párroco de Nuestra Señora del Socorro, escribió una nota invitando a los fieles a escuchar el silencio.
El sacerdote sugiere "enfrentarlo con libertad", disfrutar el canto de los pájaros, conectarse con "la  verdad de uno mismo" para "ver lo más lindo que tiene el otro".
Esta es la nota completa:
"Es increíble el SILENCIO de estos días.
No andan vehículos, ni personas hablando, ni chicos gritando, ni motos explotando, ni autos tuneados, ni timbres en los colegios, nada…
Hay dos (grandes) maneras de convivir con el silencio.
Una, la de quienes no lo soportan. No pueden o no saben encontrarse consigo mismos, temen tremendamente escuchar lo que tienen dentro, o quizás el pánico de no hallar absolutamente nada. Es cuando el silencio hace mucho ruido, es una tortura, te enloquece. Entonces hay que buscar bochinche para que desaparezca, poner la tele, encender la radio, un videíto por youtube o películas que distraigan un poco, hablar de cualquier cosa. Hasta prefieren pelear o discutir antes de enfrentar al silencio. Y, el que no sabe encontrarse consigo mismo tampoco estará capacitado para encontrarse profundamente y en paz con los demás.
Luego, hay otra manera de estar frente al silencio. Aquellos que se animan a disfrutarlo, a escucharlo, a enfrentarlo con libertad. En las mañanas tempranitas las más de 30 variedades de pájaros que habitan en la isla parece que estuvieran acá, en el centro, en la plaza. Quienes encuentran en el silencio la oportunidad para la reflexión en calma, se encuentran con que es más real que el ruido porque te conecta con la verdad de vos mismo, te especializa en ver lo más lindo que tiene el otro, a contemplarlo con ojos puros, después de haber meditado y reconocido que quienes te rodean son las personas más hermosas del mundo, más allá de sus defectos y limitaciones. Quien aprovecha el silencio siempre lo buscará como al aire para respirar. Pero ahora se nos ofrece, se nos regala !
Los que así aprovechan esta calma, fruto del aislamiento social pueden encontrarse con Dios en su interior, como decía San Agustín “cuando Tú estabas dentro mío y yo te buscaba fuera”. Sienten tanta paz y tanta fuerzas, porque saben que no les vienen de sí mismo, sino de la infinita fuente del amor de Dios".