Donde hubo juego, cenizas quedan (homenaje al "Gordo" Machicote)

Por Jorge Búsico, publicado en "Cancha Llena"
Entre tantas de las historias que lo ilustran, el rugby tiene un tesoro representado en los fundadores de los clubes y en aquellos que con el juego corriéndole por la sangre lo instalan en el lugar adonde llegan. Hay un sinnúmero de casos.
Por ejemplo, Héctor Goti y Arturo Rodríguez Jurado, legendarios Pumas del '65, crearon clubes cuando se fueron a vivir a Suipacha y Cañuelas, respectivamente. El episodio protagonizado por Juan Carlos Machicote, que se fue de gira hace unos días, ofrece un correlato: instaló el rugby en una ciudad. En San Pedro, adonde arribó a finales de la década de 1970 tras brillar en la segunda línea de Pucará junto a Aitor Otaño -el capitán de Goti y Rodríguez Jurado en el viaje más emblemático del seleccionado argentino-, construyó los cimientos de lo que hoy es Tiro Federal Biguá, que milita en la segunda del campeonato de la URBA.

Machicote -"El Gordo", para todo el ambiente- llegó a San Pedro por motivos laborales y casi al mismo tiempo de buscar una casa se ocupó de ver cómo instalaba el rugby en esa ciudad de la provincia de Buenos Aires, sobre el río Paraná. Encontró un socio en el padre Torres, de la capilla San Pablo, y juntos dieron el kick-off, fundando San Pablo Rugby Club, que tuvo la primera cancha de este deporte en la ciudad, en un terreno cedido por Papel Prensa y con dos palos de alumbrado público como postes. En el primer partido, Machicote jugó.

"El rugby es un deporte en el cual quince amigos por bando juegan para divertirse y aprovechan esta excusa del juego para compartir el tercer tiempo alrededor de una mesa donde se fomenta la amistad y el compañerismo con el equipo rival", dijo en una entrevista en la revista local Sucesos. Machicote llevó esas palabras a los hechos en San Pedro. Cuando el padre Torres se marchó de esa localiddad, él siguió adelante con el proyecto pero bajo otro nombre, "Biguá Rugby Club".

"Con el Gordo formé parte de un pack en el cual siete de los ocho no faltamos a ningún partido durante tres años, entre 1972 y 1974. Él llegó al club para la reserva [la intermedia de aquellos tiempos], ya que venía de jugar al básquetbol en Adrogué Football Club. Fue un gran compañero y juntos también hicimos una muy buena gira por Europa, a la que se unió a último momento. Antes de llegar a San Pedro vivió un año, también por motivos de trabajo, en Bella Vista y ahí jugó en Regatas", recuerda Guillermo Alonso, hooker de la primera de Pucará en esos tiempos.

En 1990, Machicote encabezó la iniciativa para trasladar el rugby a Tiro Federal, accediendo a un terreno que está sobre la barranca que da al río. Allí quedó afincado el club, al que se conoce como "Tiro Federal", pero que lleva agregado "Biguá". Antes, en 1987, había comandado como entrenador el equipo que había ganado el primer título en la Unión del Río Paraná, y había consiguido que los Pumas, capitaneados por Hugo Porta, jugasen frente al seleccionado de Santa Fe antes de viajar a la primera Copa del Mundo.

"Fue nuestro padre. Nuestro entrenador desde infantiles, nuestro guía, nuestro dirigente, generando sentido de pertenencia, enseñando valores, defendiendo el rugby de clubes e inculcándonos el sacrificio y el compromiso", me dice Diego Almada, de la camada 1973, actual manager del plantel superior. Machicote fue de esas personas queridas en todos los clubes.

El primer domingo de noviembre, su familia esparció sus cenizas en la cancha de San Pedro. Él le había dicho a Mary, su esposa, que quería estar para siempre cerca del juego.