Encuentran un objeto aborigen para tallado a mano

Un objeto de piedra enterrado en un campo de la familia Mirada, en cercanías de las rutas 9 y 191, pertenece al patrimonio de los pueblos aborígenes que habitaron la zona hace cientos de años.
Consultas posteriores realizadas por el Grupo Conservacionista con expertos, permitieron determinar que se trataba de un raspador de piedra de color grisáceo, semi opaco y presenta signos inequívocos de haber sido trabajado intencionalmente para darle filo.

El objeto es de forma alargada (46 mm largo) y aplanada (7 mm de espesor), con un ancho máximo de 23 mm.
Todo el largo de sus bordes, uno principalmente, presenta un micro denticulado (aserrado) logrado con pequeños golpecillos que han ido afinando dicho borde hasta hacerlo cortante.
El raspador está trabajado en una roca de aspecto vidrioso que, según la opinión del geólogo Enrique Hopman, “parece ser sílice criptocristalino (calcedonia), material que es más bien de origen volcánico hidrotermal, aunque debería analizarse microscópicamente para determinarse bien su origen”.

Intercambio ancestral de bienes 
 
Numerosos investigadores han estudiado la movilidad de las diferentes etnias que poblaban la llanura pampeana y la ribera del Paraná, detectando el intercambio de bienes de consumo entre los diferentes grupos. Pueblos que habitaban nuestra zona, abundante en ciertos alimentos animales y plantas de semilla, básicamente, intercambiaban con pueblos asentados en serranías o zonas donde disponían de rocas que posibilitaban la confección de elementos necesarios para la vida diaria, como estos raspadores.
Si bien los pueblos del norte bonaerense eran principalmente cazadores-recolectores, se sabe que se desplazaban por algunos cientos de kilómetros para canjear ciertos elementos. Así, tomaban contacto con grupos de Tandilia, de las sierras centrales o de la isla Martín García. Todos lugares que podrían haber aportado materiales líticos sobre los cuales trabajar objetos cortantes, puntas de flecha o bolas de boleadoras, entre otros.
Desde el Grupo Conservacionista, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, agregan que “los raspadores como el encontrado por la familia Mirada se utilizaban, principalmente, para separar la carne de los huesos de los diferentes animales que componían la dieta de los pueblos asentados en los campos y riberas de la zona. Carpinchos, ciervos, nutrias, ñandúes, peces, aves acuáticas y otras especies eran aprovechadas como fuente de proteínas, especialmente en la época de verano donde la abundancia de caza y pesca ofrecía buenos recursos a los antiguos pobladores de la zona. Estos elementos afilados y cortantes, difíciles de observar en nuestra zona,  eran muy útiles a la hora de aprovechar al máximo esos alimentos.”

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
dejate de joder.... sigan boludeando