Recuperan el fósil de un ciervo gigante prehistórico

El Grupo Conservacionista de Fósiles anunció el descubrimiento de la mandíbula fosilizada de un ciervo prehistórico de gran tamaño, entre los sedimentos del yacimiento paleontológico de Campo Spósito. 
El predio ubicado a 8 km de la ciudad de San Pedro, en la zona denominada Bajo del Tala, ha sido, desde su descubrimiento en 2001, una verdadera ventana al pasado de la región, aportando restos fósiles de más 20 géneros de animales. 

Entre los fósiles hallados hay piezas de perezosos gigantes, caballos fósiles, peces, mastodontes, armadillos gigantes, ciervos prehistóricos, etc. 
De estos últimos animales, los ciervos, inexistentes en nuestra zona en la actualidad, se han recuperado numerosas piezas de ejemplares del género Morenelaphus, un ciervo de porte mediano, muy frecuente en ese yacimiento; y un fragmento de la base de cornamenta de un animal llamado Antifer, un ciervo de gran porte. 

 Una mandíbula sin dueño 
En las últimas semanas, la erosión de las lluvias en los sedimentos de Campo Spósito, dejaron al descubierto una rama mandibular fosilizada de un ciervo de género incierto. 
Dado que los trabajos científicos sobre ciervos fósiles se basan en las diferencias que muestran sus cornamentas, es muy difícil identificar un género de ciervo prehistórico mediante alguna pieza de su esqueleto. 
En un primer momento se pensó que el fósil podía corresponder a un ejemplar de Morenelaphus, el ciervo con mayor presencia en el yacimiento, pero diferencias en sus piezas dentales y un tamaño notablemente mayor, demostraron que correspondía a un animal de diferente contextura física. 
Entonces se comparó la mandíbula hallada con materiales de diferentes géneros, actuales y fósiles, sin llegar a una correcta determinación. 

 Un Antifer en el Bajo del Tala? 
Sin embargo, el grupo del Museo Paleontológico de San Pedro cree que la mandíbula fósil podría corresponder a un Antifer, ciervo fósil del cual sólo se había recuperado, hasta el momento, un pequeño fragmento basal de cornamenta en ese lugar. 
Tanto la diferencia de tamaño con otros ciervos hallados allí, como las características que se sabe tenía el lugar hace miles de años (pastizales abiertos, con sectores de humedales y clima predominantemente cálido), permiten inferir que se trate de un ejemplar de Antifer que pastó en ese ecosistema a finales del Pleistoceno. 
Antifer es el ciervo más antiguo registrado en América del Sur. En la región, sus fósiles se pueden encontrar en las edades Ensenadense, Bonaerense y Lujanense, correspondientes al Pleistoceno. Este material que ahora se agrega a la colección del museo, será de importancia para los futuros investigadores que aborden el tema.

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