Otro baleado en Hermano Indio

Un nuevo incidente se registró en el barrio Hermano Indio, dando continuidad a los enfrentamientos que ya dejaron al menos dos heridos graves y otros dos lesionados en la última semana. 
Anoche, ingresó al Hospital un vecino de la zona, trasladado en un automóvil particular. 

Minutos antes, cuando estaba parado fuera de su vivienda de Saavedra y Hermano Indio, fue baleado desde un vehículo que pasó por el lugar. 
La víctima presentaba una herida de arma de fuego en la espalda. El proyectil quedó alojado en la capa de grasa, lo que impidió que las lesiones fueran de mayo gravedad. 
Tras las primeras atenciones, recibió el alta médica.

Comentarios

la toti ha dicho que…
Todavia tienen suerte estos malandrines
Anónimo ha dicho que…
CECILIO!!!!ROLERI!!!!!!VIDAL!!!!COMISARIOS !!!!!!Asi con mayusculas les quiero avisar que en san pedro tenemos algunos , no muchos afortunadamente, hechos de inseguridad, fijense que pueden hacer para que no se les vaya de las manos y sigamos teniendo esta hermosa apacible segura y confortable ciudad, con servicios acordes a los impuestos que pagamos, cloacas y depuradora moderna, cañerias de aguaotable con agua de maxima calidad,
GRACIAS¡¡
Anónimo ha dicho que…
Carpinchos. Otra vez los carpinchos. Estas peleas, sin solución de continuidad por lo visto, van a terminar muy mal. Algún inocente la va a ligar. Es extraño que ante la magnitud de estos hechos no haya una respuesta myor por parte de la justicia o del poder político.
Anónimo ha dicho que…
y...la pólvora viene medio floja últimamente...
Anónimo ha dicho que…
¿MÁS POLICÍAS EN LAS CALLES?
Es la muletilla obligada de gobernantes y aspirantes a serlo. Es la primera promesa que realizan los ministros de seguridad -o equivalentes- cuando se hacen cargo de dicha cartera y ejercen la comandancia política de las fuerzas policiales de su distrito. También es el reclamo -genuino- de los contribuyentes, cuando sienten en carne propia las terribles consecuencias de la criminalidad. Cada día más profusa. Cada día más sanguinaria.
Por lo general, es una promesa que los políticos cumplen. Las ciudades son saturadas de uniformados, sea en patrullas, motos, caballos o bicicletas, sea en paradas fijas, garitas o puestos de vigilancia. También es cierto que cuando más se acercan los tiempos electorales, más efectivos recorren las calles y avenidas de pueblos y ciudades…
Pero… ¿Es realmente efectiva, para enervar la criminalidad o al menos para reducir sus aciagos efectos, la reiterada fórmula de colocar “más policías en las calles”? La respuesta negativa parece imponerse. En primer lugar, el delincuente no se intimida frente a la “presencia policial”. Si así fuera, no habría delincuentes que enfrenten a la policía. Por el contrario, el comportamiento criminal se caracteriza por el desafío constante al sistema penal. Es decir a las leyes penales y a las autoridades de aplicación del aparato preventivo, represivo, investigador, juzgador y sancionador del Estado.
En segundo lugar, las potestades policiales de prevención delictual han sido considerablemente reducidas en los últimos tiempos, merced a reformas legislativas que limitaron su accionar y a fallos judiciales que han tachado de ilegales o -directamente- de violatorios a la Constitución Nacional y a los Derechos Humanos a ciertas prácticas de las policías y de las fuerzas de seguridad.
En este contexto, se ven efectivos policiales deambulando sin rumbo fijo por las calles de las ciudades, gastando combustible de los patrulleros al solo efecto de que el ciudadano vea luces azules destellando por su barrio.
El ladrón no robará frente al patrullero o al caminante que pasa frente a él. Simplemente, optará por otra calle o por otro momento para cometer sus tropelías.
¿Qué hacer entonces?
Si lo que se pretende es que las policías y las fuerzas de seguridad sean eficientes en la prevención, es decir, en el adelantamiento a la conducta criminal, se deberá aprovechar al máximo las posibilidades que brinda la tecnología moderna: Cámaras de seguridad fijas y móviles (domos, drones, etc.); detectores de metales en oficinas públicas; desarrollo de la inteligencia criminal y no espionaje de peluquería; estudio y análisis de la información brindada por otras fuerzas; construcción de bases de datos de crímenes y criminales, entre otras actividades.
Los formadores de los futuros integrantes de las fuerzas del orden deberán priorizar el entrenamiento, la capacitación; ser ejemplo de conducción y liderazgo. El oficial de policía moderno, más que deambular por las calles para que los gobernantes puedan mostrar “presencia”, deberán profundizar el estudio y análisis de la conducta criminal.
Pero, por sobre todas las cosas, si se pretende algún éxito en esta empresa, deberá existir DISCRECIÓN en las políticas de seguridad. Si los responsables políticos anuncian a los cuatro vientos, conferencia de prensa incluída, los mecanismos tendientes a evitar las conductas delictivas, el criminal sólo tiene que encender su televisor para saber que hacer y que no hacer.
La prevención de incendios no se logra con autobombas recorriendo los barrios buscando humo.
La medicina preventiva no tiene entre sus postulados el derrotero de ambulancias en procura de heridos.
Por una vez se impone ser un poco -solo un poco- mas inteligente que los criminales.
No se trata de una gran faena.
Marcelo Carlos Romero - Fiscal del Ministerio Público - Miembro de Usina de Justicia
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Nota recortada debido al espacio