Nueva carta abierta de un docente del llano (por Rafael Mazzini)

Metela con la mano: La Nación en offside y el Gobierno Provincial parado 
Antes que nada mi punto de partida: soy docente y de los que están de paro. Adhiero a las medidas de fuerza tomadas por los gremios docentes nacionales y a las acciones planteadas desde las bases por los seis sindicatos de educación de la Provincia. 

Atención gobiernos nacional y provincial (también de otras provincias), sepan que es una novedad el que hayan alcanzado semejante logro: unir en una misma lucha a tan dispares representantes gremiales. No menosprecien tal unión ni la movilización de decenas de miles de docentes; no menosprecien un paro que, pasando los días, sostiene un alto índice de acatamiento. 
En segundo lugar, desde mi perspectiva, es un error que los medios titulen “4.000.000 de niños sin clase”. 
Titulares más apropiados serían: La Nación incumple una ley y pone en jaque las clases en el país o, por qué no, La Provincia dice que dialoga pero no escucha.
¿Desde qué lugar sostengo esto? Por un lado, está la Ley 26.075 de Financiamiento Educativo. En ésta se afirma, en su artículo 9°, que se crea en el ámbito del Ministerio de Educación “[…] el Programa Nacional de Compensación Salarial Docente, cuyo objetivo será el contribuir a la compensación de las desigualdades en el salario inicial docente en aquellas provincias en las cuales se evalúe fehacientemente que, a pesar del esfuerzo financiero destinado al sector y de las mejoras de la eficiencia de asignación de recursos, no resulte posible superar dichas desigualdades. […]”. Seguidamente, en el artículo 10° se expresa que “El Ministerio de Educación juntamente con el Consejo Federal de Cultura y Educación y las entidades gremiales docentes con representación nacional, acordarán un convenio marco que incluirá pautas generales referidas a:
a)      a) Condiciones laborales,
b)      b) Calendario educativo,
c)       c) Salario mínimo docente,
d)      d) Carrera docente”.
¿Por qué el Poder Ejecutivo de la Nación, con su actual Ministro de Educación y Deportes (bastante ausente en estos tiempos) no hace lo que por ley está mandado a hacer, es decir convocar a paritarias? Es importante reconocer que un Estado Democrático exige el cumplimiento de las leyes, la autonomía relativa de los tres poderes y el respeto de las normas emanadas por el Congreso de la Nación. A su vez, una vez más se nos obliga a afirmar lo obvio: los docentes somos trabajadores y necesitamos de nuestros sueldos para sostenernos a nosotros mismos y ofrecer una buena vida a nuestros hijos. Lamentablemente no es común que haya aumentos salariales sin lucha (y sin luchas que mayormente implicaran el paro). La búsqueda de un salario docente digno (en donde no debiera haber jurisdicciones que pacten salarios por debajo de la línea de pobreza), a su vez, es también la lucha de todos los trabajadores de la Nación; puesto que, como la prensa insiste, las paritarias docentes sirven de parámetro a los acuerdos salariales de otros sectores.

Yendo al ámbito provincial, el Poder Ejecutivo Provincial sostiene que tiene vocación de diálogo. Pero cuando se le pide (desde noviembre y diciembre) que las paritarias se abran tempranamente en enero, no escucha. Cuando se sienta a dialogar (ya iniciado febrero) durante todo ese mes y hasta el viernes pasado (10/3) ofrece siempre una misma cifra: el 18% de aumento y en cómodas cuotas (para el gobierno, obviamente). Ese día, sin destapársele el oído, ofrece un 19% (pero a terminar de pagar en el 2018 y con sumas que no cobrarán los jubilados o adelantos que serán descontados con los sucesivos porcentajes de aumento). El discurso y las declaraciones oficiales son maliciosas, buscan confundir a la población y dan cuenta de algo que poco tiene que ver con la realidad. No se hace un claro detalle de cómo se llevará a cabo el aumento para cada una de las categorías, para la diversidad de cargos y en razón de la antigüedad; se deja afuera de ciertos beneficios a los jubilados, se inventan promedios de salarios que no se condicen con la realidad. ¿Es eso realmente dialogar? ¿Se escucha lo que del otro lado se le reclama? ¿Cómo es posible, si no fuera por lo irrisoria de la oferta, que seis sindicatos docentes puedan mantener tanta unidad o que se logre convocatorias tan amplias en las movilizaciones o paros realizados?
En fin, es claro que hablo desde mi propia posición docente. Pero también soy padre, entiendo y respeto lo que dicen ciertos padres. Pero ojo, la educación más importante no es la que se da calentando una silla en días y días de clases que se vacían de sentido. La educación mejor es aquella que nos fortalece como Nación y pueblo democrático, respetuoso de los derechos y que enseña a luchar por la ampliación de derechos. Claro que habrían otras estrategias y modos de acción… Acaso el paro no sea el mejor, pero entonces muéstrennos un camino distinto que sea realmente eficiente y en donde los gobernantes de turno dejen de tirar migajas. Ellos se ofrecen a sí mismos aumentos de un 50%; sus sueldos superan los 100.000 pesos. En el gabinete nacional ningún sueldo baja de 152.000 pesos (fuente: Diario Clarín del 30/09/16); pero a ellos no les parece mal que un docente que recién se inicia en Santiago del Estero gane una suma misérrima inferior a $ 5.000 (según el INDEC estar por debajo de la línea de indigencia sería ganar menos de 5.176 pesos para cubrir la Canasta Básica Alimentaria en base a datos de agosto de 2016).
¿En qué se están metiendo nuevamente los medios? En medir con dos varas distintas a diversos grupos. Festejan un gol que se mete con la mano, pero despotrican contra el juego desleal (no importa que sea legal y constitucional) de los gremios. Que el gobierno incumpla una ley no les inquieta… Se olvidan de sus reclamos de transparencia y respeto a las instituciones. Se hacen cómplices de un supuesto discurso dialoguista que no es tal. La Provincia se sienta a conversar como ese niño caprichoso que dice yo quiero eso, yo quiero eso, yo quiero eso… Y no hace lugar a la escucha de lo que desde otros lugares se les está diciendo. Aclaremos: no se pide ganar más; sino que no ganemos cada vez menos. Ya perdimos capacidad adquisitiva; el gobierno lo ha reconocido. Lo que ofrece hasta el momento está muy lejos de acercar las posiciones. Entonces, que dialogue en serio (el Provincial, porque el Nacional ni se sienta a conversar).
Cerrando, vengo en esta ocasión a proponer otra forma de lucha. Sugiero que cada consejero/a docente, cada inspector/a o supervisor/a de la educación, cada secretario/a de asuntos docentes, que cada una de las autoridades de la educación en cada uno de los distritos de la Provincia de Buenos Aires y en cada una de las demás provincias y, también, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (recordemos que el conflicto está extendido a la mayor parte del país), expresen qué piensan respecto a la obligación legal de convocar a una paritaria nacional docente, que opinen también sobre cuánto poder adquisitivo se ha perdido (yo lo siento cotidianamente en mis bolsillos al ir al supermercado, al pagar los impuestos o las facturas de servicios y llenar el tanque), que digan a su modo de ver cuál sería el porcentaje de aumento razonable para estar empatados con la inflación. Que cada quien, desde cierto lugar de poder o visibilidad, haga saber su parecer, que lo deje asentado públicamente por escrito o videograbado… Pero que sea intelectualmente honesto, que recuerde sus antecedentes como trabajador docente, las luchas que en otras ocasiones emprendiera, lo que necesitan ganar quienes con su sueldo docente son sostén único de sus familias, las reivindicaciones planteadas por ejemplos de docencia como fueran Paulo Freire o tantas queridas maestras argentinas que no dudaron en hacer paro ni de ser parte de la Carpa Blanca.
Luego, cuando vengan las P.A.S.O. y posteriormente las elecciones legislativas, releeremos sus declaraciones. Para así (dado que eso pareciera a algunos interesarles más que el inicio de clases) definir nuestro voto conociendo mejor cómo piensa y actúa cada uno de nuestros representantes.

Rafael Mazzini

Maestro Normal Superior, ISFD N° 39, D.G.C.y E.

Profesor y licenciado en Ccias. de la Educación, FFyL, UBA.

Afiliado de SUTEBA. CUIL 20-16785503-3
San Pedro, 14 de marzo de 2017.