23.8.16

Anuncian la recuperación del mástil del “Republicano” en Vuelta de Obligado

El Grupo Conservacionista de San Pedro anunció esta mañana el hallazgo del mástil del “Republicano”, el bergantín goleta que participó en la batalla de Vuelta de Obligado. 
El gigantesco palo, de más de 300 kilos, estaba desde hace años en el patio de la vivienda de un pescador de la zona. 

El objeto fue recuperado por personal del Museo Paleontológico desde principios de este año. 
El descubrimiento está vinculado con el descubrimiento de los restos del buque hundido en el río Paraná, en octubre del año pasado. El anuncio se realizó en enero de este año.



Hace unos 19 años, Jorge Villar, un conocido pescador de Vuelta de Obligado, enganchó accidentalmente su red en un sector ubicado en medio del río Paraná, frente a las costas del pequeño poblado ubicado a 19 km al norte de la ciudad de San Pedro.
En aquel momento, Villar, junto a un par de vecinos, tironeó con su lancha intentando recuperar su herramienta de pesca. Después de varios intentos logró desprenderla…pero trayendo a la superficie un mástil de madera de gran porte.
Así las cosas, decidió acercarlo a la orilla y trasladarlo hasta el patio de su casa, lugar donde quedó depositado durante todos estos años…
Comienzan los interrogantes
En los últimos meses, al descubrirse en el mismo sector del río, los restos sumergidos del buque “Republicano”, el hallazgo de Villar comenzó a tomar gran relevancia para el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro.
Los autores de la localización del histórico buque, observaron que, al pasar el sonar sobre el naufragio, éste mostró que al barco hundido le falta uno de sus mástiles, el de proa. Es decir, el que originalmente estaba en el sector más perjudicado por la explosión inducida por su capitán Tomas Craig al quedarse sin municiones.
En los días posteriores al hallazgo del naufragio, desde el Museo se comenzó a pensar en la posibilidad de que el mástil extraído por Villar fuera, muy posiblemente, el que faltaba en el naufragio.
Inmediatamente se tomó contacto con Osvaldo Villar, hijo del fallecido pescador, para comprobar si el viejo mástil aún existía.
Al tanto del descubrimiento del naufragio y, consciente de la posible importancia histórica del objeto recuperado por su padre años atrás, no dudó en permitir que el Museo realizara las tareas necesarias  para poner a cubierto lo que quedaba del antiguo y corroído mástil.

La recuperación
Debido al alto grado de deterioro de la madera, se tuvo que idear y construir una especie de “camilla” de acero de unos 6 metros de longitud, a la medida del objeto que se pretendía recuperar.
Esta tendría unas “garras” metálicas que pasarían por debajo del palo sin tocarlo y éste terminaría quedando depositado sobre una larga plancha de hierro. Luego se ataría el mástil al dispositivo, disponiendo cabos cada un metro, a los efectos de inmovilizarlo en toda su longitud.

Como primer paso se liberó al mástil de la tierra y vegetación que lo rodeaba, ya que su propio peso, con el paso de los años, lo había adherido al terreno. Esta tarea demandó dos días de cuidadosa limpieza.
En la tercera jornada se trasladó la camilla hasta el lugar, se presentó y se acomodó para que entrara justo debajo del mástil, pasando las planchuelas por debajo y atando cada una de forma firme pero cuidadosa rodeando el palo.
Una vez posicionado y asegurado, se procedió a mover el conjunto para sacarlo del lugar donde estaba y poder, así, subirlo al transporte que lo esperaba para ser trasladado hasta el Museo Paleontológico de San Pedro, debido a que en esos días (enero de este año), el Museo de la Batalla estaba amenazado por la inundación que afectó a toda la zona.
Dadas las dimensiones y estado del elemento recuperado se solicitó la colaboración de una firma transportista, la cual puso a disposición un camión de las características necesarias para el traslado.
El palo se colocó sobre el transporte inmovilizándolo con cuerdas a los laterales del mismo y amortiguando las vibraciones con la colocación de decenas de lienzos debajo del mástil. 
El traslado se cumplió con éxito, transitando los 19 km que separan Vuelta de Obligado de San Pedro en 1 hora y media de lento pero cuidadoso recorrido.
La construcción de la camilla de soporte permitió que, al arribar al Museo, se lo pudiera bajar en óptimas condiciones, participando de la meticulosa maniobra 15 personas, entre integrantes del Museo y voluntarios que colaboraron en el traslado.

Cuidados finales
Finalmente, el mástil quedó depositado en el patio interno de la institución, inmovilizado sobre su camilla de soporte y envuelto totalmente por un manto de polietileno negro de 200 micrones que lo aisló del entorno durante los últimos meses.
Mientras tanto, la empresa Papel Prensa S.A. cedió al Museo un envase de madera acorde a las necesidades del gran objeto. Una vez recibido, dicho envase se impermeabilizó con barnices para darle resistencia a la humedad y se ubicó en él, al histórico elemento.
En los próximos días, el equipo del Museo Paleontológico pasará el mástil a manos de la Municipalidad de San Pedro para que ésta determine los pasos necesarios para la conservación del mismo y su traslado al Museo de Sitio “Batalla de Obligado”, lugar al que pertenece.

Observaciones del Museo
 Basados en las características físicas del mástil hallado, el contexto histórico del lugar donde se lo recuperó y los detalles geográficos conocidos para ese sector, desde el Museo Paleontológico de San Pedro deducen algunos puntos referentes al descubrimiento:
1-El gran mástil, actualmente muy erosionado por los agentes climáticos, fue tallado en base a dos tramos de un gran tronco de conífera que aún conserva los duros nudos de la madera. Abrazando la gruesa silueta, tres grandes anillas de hierro forjado de forma octogonal, de 7 centímetros de ancho, 10 mm de espesor y un diámetro de 50 centímetros, eran las encargadas de mantener unidos a los dos tramos de madera con los que fue construida esta gran pieza naval.
Sobre la primera y la tercera anilla, se observan pernos de sección cuadrangular, quebrados en sus puntas, por lo que se infiere que llevaban, considerando su posición en el palo, una argolla en los extremos faltantes para amarrar cabos del velamen.
Todos los herrajes observados en el cuerpo del mástil poseen las características propias de la herrería del siglo XIX.
2-Indudablemente, la presencia de las tres anillas de hierro forjado y su rudimentaria forma octogonal brindan un elemento de época muy interesante aportando, a la vez, una posibilidad de comparación excelente si en algún momento se logra filmar o extraer el mástil que aún posee el buque que permanece sumergido. En ese momento deberían apreciarse otras tres anillas iguales a las del palo recuperado.
3-El sector del río donde se recuperó el mástil, el mismo donde hoy se sabe que está hundido el “Republicano”, presenta fondo arenoso-fangoso, ligeramente ondulado, sin elementos que interrumpan la topografía del relieve. No existen árboles, ni otros naufragios visibles hasta el momento, ni se han observado restos algunos que confundan esta interpretación. La ausencia de otras estructuras que pudieran poseer este tipo de mástiles y la comprobada existencia en el lugar del casco sumergido del buque al que le falta precisamente uno de sus palos, lleva al equipo del Museo a suponer que el objeto en cuestión es parte del naufragio detectado recientemente.
4-De acuerdo a lo descripto previamente y considerando las características de la lancha con la que Villar logró liberar este mástil, se cree que se trata del mástil de la sección anterior del “Republicano”. Seguramente, al haber sido la mitad del casco que mayores daños sufrió con la explosión que le provocó el hundimiento, el mástil fue duramente golpeado y tal vez quebrado en su base, quedando tan débilmente unido a la estructura como para poder ser liberado por una embarcación pequeña como la de Villar.
Las presentes consideraciones, llevan a deducir que, debido a sus dimensiones, características físicas, características de construcción, punto del hallazgo y contraste con las imágenes de sonar,  el palo extraído accidentalmente por Jorge Villar, tiene todas las posibilidades de ser el palo trinquete del bergantín “Republicano”, buque que defendió las cadenas durante el combate de Vuelta de Obligado, en noviembre de 1845, hasta las 12.15 hs, momento en que se hundió en medio de una gran explosión que quedó registrada en las crónicas anglo francesas.
Por todo lo expuesto, desde el Museo se considera haber contribuido a salvar de su desaparición a un elemento que, tal vez, cobre gran relevancia futura como parte de nuestro patrimonio cultural.
 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen trabajo, muchachos... Impensable, en estos tiempos de saqueos, hambrunas personales y corruptelas. No estoy seguro si en San Pedro nos merecemos un equipo que trabaje con tanto desinterés y eficacia. Pero ya que están, bienvenidos! Ustedes son un buen ejemplo y eso no siempre es bien mirado. A no aflojar ahora...

Anónimo dijo...

Ahhh ahora si! !!! Con este descubrimiento está todo solucionado

PASCUAL dijo...

NO BOBO , NO ESTA SOLUCIONADO ES UN HALLAZGO LOS PUEBLOS ESCRIBEN SU HISTORIA CON SU PASADO BAHHHH QUE VOY A EXPLICARLE A LOS IGNORANTES.

Anónimo dijo...

16:55 porque no dedicas el tiempo en otra cosa mas productiva que escribir pelotudeses!!!Sigan trabajando muchachos, es parte de nuestra historia que muchos desconocíamos.

Anónimo dijo...

Antes los huesos ahora los palos? Jajajja

Juan Alberto Grassi dijo...

Anónimo 0:46, por lo menos estos tipos siempre ponen a la ciudad en los medios nacionales con sus cosas, que buena falta nos hace. Sería bueno que vos nos cuentes si podés hacer algo mejor...no? Para sumar un poco entre todos, digo.

Anónimo dijo...

Excelente!