30.6.16

Detuvieron al anciano que incumplió la prisión domiciliaria por abuso sexual

El hombre de 79 años que incumplió reiteradas veces con la prisión domiciliaria por abuso sexual de un niño, fue visto esta mañana en la Peatonal del Centenario. 
Efectivos policiales realizaban un control de rutina en la zona céntrica, cuando advirtieron que el sujeto estaba revolviendo cestos de basura. 
Minutos después, fue detenido a una cuadra, en Salta y Obligado. 
 El abusador llevaba la misma vestimenta con la que fue visto, filmado y fotografiado durante el acto por el Día de la Bandera en la plaza Belgrano, al lado de funcionarios municipales y concejales. 

Fue trasladado a la Comisaría, en donde quedó a disposición de la Justicia.
La Fiscal Viviana Ramos, titular de la UFI 11, había solicitado en reiteradas oportunidades que se revoque el beneficio de prisión domiciliaria, o se tomen medidas que aseguren su efectivo cumplimiento.

10 comentarios:

ANDREA dijo...

Repugnante hombre,cárcel o manicomio urgente.

Anónimo dijo...

Que fácil es hacer justicia con quienes no ofrecen resistencia de ninguna índole¡¡
Detuvieron al violador - me parece bien- Pero ¿y los demás? Los que se han robado la plata del pueblo, los que han malversado, los que han cometido peculado, los aque han hecho administración fraudulenta de nuestros dineros; los que han desviado los fondos destinados a las obras pública o los que hicieron obras incompletas. En fin, los que nos han engañado todo este tiempo con promesas. Ellos no van presos. Y lo más grave es que quienes los sucedieron ocultan tales maniobras; son conniventes, porque de otra manera no se entiende por qué no se hizo conocer al pueblo el resultado de las auditorías. Tampoco se conoce fehacientemente si se han realizado las denuncias pertinentes. Todo sigue igual o peor en algunas cosas. Basta ver el estado de las calles, rutas; accesos a la ciudad. Uno de esos accesos, más precisamente el que conduce a Villa Dipietri, que por las considerables extensiones de terreno que tiene a sus alrededores ofrece condiciones de ser forestado, señalizado, con sendas peatonales y demás (con muy bajo costo), es el peor de todos los lugares. ¿qué puede pensar un turista al ingresar por ahí? Si llueve,se produce anegamiento frente al estacionamiento de camiones; la gente no tiene veredas. Los alumnos que concurren a la escuela 4 allí situada, tienen que caminar por la calle San Martín, con el riesgo que implica. En los últimos treinta años, jamás se hizo algo en esta zona. Y se paga barrido, limpuieza y demás. No hablemos de la inexistencia de cámaras, controles policiales; a propósito, todos los días hay uno o dos robos en esta zona. Me faltaba hablar del cementerio: ya nadie va a llevar una flor; se han robado puertas de bóvedas; han destruido sepulturas para llevarse los metales. Te asaltan. En fin, para que seguir. La cuestión, sintetizando, es que acá va preso el que es realmente vulnerable; el que no va a resistirse empleando alguna argucia legal.

Anónimo dijo...

79 años ! Tendrá idea que tiene que estar en su casa ? o qué es lo que le dicen ? Más allá de reprobar sus actos....

Anónimo dijo...

11:28 tenes un resentimiento con la vida lo que pasa es que sos muyyyy decente demaciado y te sobra tiempo mucho tiempo...Payaso

ANDREA dijo...

Toda persona que delinque debe ir a la cárcel,estoy de acuerdo, pero un depravado sexual menos que menos debe estar en libertad. Ojalá 11.28 a ningún niño de su familia le toque pasar por algo tan aberrante. Además la noticia es sobre un violador,no sobre un ladrón.

Anónimo dijo...

11:28 Excelente comentario!!! Lo comparto plenamente: las cárceles, en nuestro país y en el mundo, están habitadas por los más vulnerables. Realidad que se advierte a la luz de la simple lectura de las crónicas policiales. No hago referencia a que no exista el delito, el delito existe pero, lamentablemente, ante la ley algunos son más iguales que otros.

Anónimo dijo...

EXCELENTE 11,28.
LOS POBRES A LA CARCEL. SIEMPRE
Una pregunta: SIGUE LA CONTENCION AL MENOR? Y SI LO VISITAN? Y SI LE MANDAN UNA ASISTENTE SOCIAL A SU CASA? POR AHI PODRIAN AYUDAR
ESO SERIA MEJOR.

Anónimo dijo...

el estado debe garantizar que este sujeto no reincida cosa que con abusadores no puede garantizar porque ya sabemos que su conducta es de reincidencia. Este hombre viejo que es un pedazo de mierda pobre y sin caranchaje alrededor, por POBRE, esta en las noticias. ¿Y el medico condenado por todas las instancias hasta casación que sigue siendo empleado municipal y atendiendo en centros de salud? y podría nombrar una lista de "señores" que habiendo cometido el mismo delito caminan desde siempre porque gracias a "doctores" en leyes con apellido de fruta hicieron algun doctorado? doctorado en contactos jajaja) abogaduchos caranchos que les sacan mucha plata y si, la libertad tiene precio caro, pero el daño psiquico de una victima de abuso, quien lo repara? NADA NI NADIE!!! para abusadores/violadores CARCEL PERPETUA Y CERO BENEFICIOS JUECES DE GARANTIAS!!!!! A VER SI ENTIENDEN!!??!!!???

Anónimo dijo...

Se asustan de este viejo decrepito y nada dicen de los que se robaron todo (Marito), nada dicen de los que en los últimos años fundieron la municipalidad "de todos" por su mala administración (Garkone) y su soberbia, su ceguera y su necedad

Anónimo dijo...

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla
Franz KaFka