Cómo fue el trabajo de los brigadistas en el peor día de los incendios


Por tercera semana consecutiva, el Aeroclub de San Pedro fue la base de operaciones de las fuerzas especiales que intentan controlar el avance de los incendios intencionales en el Delta del Paraná. 

En el día de peores consecuencias para San Pedro, con una columna de humo inédita desde el 2008, los 150 brigadistas y oficiales a cargo trabajaron intensamente una vez más sobre el terreno. 

La jornada estuvo marcada por la presencia del Ministro de Ambiente Juan Cabandié, y la indignación de los vecinos que volvieron a cargar contra la dirigencia política local en una asamblea frente a las puertas del Municipio. Esta vez, tardíamente, con una explicación por parte de las autoridades sobre las características del operativo. 

Sin embargo, el informe que brindaron el Intendente Ramón Salazar y parte de su equipo no alcanzaron para dimensionar los millones gastados en los vuelos diarios de aviones y helicópteros y el riesgo que corren los brigadistas. Todo para apagar los focos que siguen generando un grupo de empresarios y particulares con influencia en la Justicia, la política y la iglesia de Entre Ríos, Santa Fe y San Nicolás.


El operativo 

Con la coordinación del Ministerio de Ambiente, el operativo con base en San Pedro cuenta con la participación de brigadistas de los Planes de Menejo del Fuego de Nación, Buenos Aires y Entre Ríos, la Federación de Bomberos Voluntarios de la provincia de Buenos Aires, Policía, Defensa Civil de tres provincias, las Brigadas Nacionales del Centro y el Sur del Sercicio Nacional de Manejo del Fuego, Parques Nacionales y el Ejército Argentino. 


En el combate de los incendios trabajan todos los días (con excepción de las jornadas con viento intenso que ponen en peligro a los brigadistas) cinco helicópteros para transporte de personas y helibaldes, y tres aviones hidrantes y vigías. 

El trabajo comienza a las 7 de la mañana y se extiende hasta pasadas las 18, incluyendo domingos y feriados. 



Este viernes, el trabajo se concentró en los 18 puntos de fuego sitos en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos.