Declaró el cura Tulio Mattiussi y volvió a negar la imputación por abusos


El sacerdote Tulio Alejandro Mattiussi declaró este jueves, en la cuarta audiencia del Juicio Oral y Público por los abusos a alumnos del Jardín de Infantes Belén. 

La declaración se dio sobre el final de la jornada, poco después de las 17. 

La decisión de hablar se dio después de que se rechazara nuevamente el planteo de la defensa del religioso para apartar el Tribunal que juzga los hechos. 

El imputado se declaró inocente del abuso a cinco niños en el año 2017, y sostuvo que la acusación era "una locura". 

Con el apoyo en las preguntas de uno de sus abogados, el Dr. Gustavo Moreno, recordó que cuando fue responsable legal de un centro de día nicoleño confrontó a la directora del establecimiento por un caso de abuso e instó a que se realizara la pertinente denuncia. 

En otro tramo de su declaración, relató su experiencia en el Jardín Belén, desde su llegada en 2013 y habló sobre lo sucedido en el establecimiento tras la jubilación de su directora, a finales de 2016 y su reemplazo por otra docente que hasta ese momento se desempeñaba en otro jardín. Esa situación, en el marco de las sospechas de hechos irregulares ya marcados por otros testigos, fue el detonante, sostuvo Mattiussi, de un mal clima en la entidad en el momento de la denuncia de los abusos.   

Puntualmente sobre los hechos que se le imputan y los detalles que surgen de las cámaras Gesell, el cura confirmó que "tenía y debía tener" las llaves del Jardín Belén, porque era el representante legal, aunque solo contaba con las de la puerta principal. Además, recordó que vivía en la casa parroquial lindera.   

Mattiussi sostuvo que tomó conocimiento de la primera denuncia, formulada por los padres de una de las víctimas, con quienes se reunió, en noviembre de 2017. Luego, indicó a la directora que comunique la situación a la DIPREGEP, órgano responsable de monitorear la educación de gestión privada. Y, según sus expresiones, al tomar conocimiento de que uno de los acusados era el portero Anselmo Ojeda, decidió apartarlo del cargo, en los primeros días de diciembre. Además, negó que Ojeda tuviera las llaves de la parroquia de forma permanente o que visitara con frecuencia el lugar.  

Sobre el cierre de su declaración, dijo que la denuncia "le destruyó la vida" y que más allá del veredicto "la duda quedará instalada".