Marcha contra el femicidio y homenaje a Mariela Figueroa (Video)

Cientos de mujeres participaron hoy de la quinta actividad anual bajo el lema "Ni una menos" en San Pedro.
La concentración fue, en esta oportunidad, en la plaza de la Amistad, sobre la Avenida 11 de Septiembre.

Desde ese lugar, movilizaron hasta el espacio cultural "Viejo Astillero", ubicado en el barrio Canaletas. La marcha fue encabezada por familiares y amigos de Mariela Figueroa, víctima de un brutal femicidio en 2018. Su hijo, Emerson Gómez, gravemente herido en el mismo episodio, fue el encargado de descubrir la escultura y la placa que la recuerdan, creadas por el escultor Juan José D'Estéfano y las organizaciones de mujeres "Minerva Mirabal" y "Libres de Miedo".
Además, se dio lectura al documento conjunto en el que reclamaron respuestas de parte de las autoridades nacionales y locales:

"Hace años ya que las agrupaciones feministas venimos recorriendo las calles de San Pedro, las plazas, los lugares de “poder", señalando la violencia machista que recae sobre nuestros cuerpos, proveniente del puño de quien dice amarnos, de la boca de quien se señala compañero, del arma asesina ejecutada por la mano supuestamente amiga. Pero también señalamos la ausencia del Estado, la revictimización de nuestros cuerpos en manos de quienes deberían abogar por el cumplimiento de nuestros derechos.

Hoy decidimos trasladarnos hasta acá porque tras consultar con la familia de Mariela Figueroa, nuestra compañera asesinada el 19 de abril de 2018, decidimos que este era su lugar preferido, que acá queríamos recordarla. Lo hablamos con Juanjo D'Estefano y entre todes hoy queremos recordar a Mariela acá y en todos lados. Hoy y para siempre, conscientes de que el olvido es la mayor de las injusticias.
En Mariela recordamos también a Natalia Duarte y a todas las víctimas de femicidio cuando todavía no se hablaba de él como tal, sino que se escondían en carátulas de Homicidios o crímenes pasionales, que quedaron, muchas veces, sin resolver. No pudimos salvarlas nosotras, que creemos además que el Estado no hizo nada nunca para salvarlas.
Hoy queremos además hablar de los que quedan, atravesados y atravesadas por el femicidio, las víctimas “colaterales” de la violencia machista en su máxima expresión. Se calcula que en Argentina, en los últimos 10 años, al menos 3.378 hijas e hijos quedaron sin madre a causa de un femicidio. Sí, casi 3400 pibes y pibas huérfanas. Por mes, unos 20 pibas y pibes sufren el arrebato de su mamá en manos de un femicida que, muchas veces es, además, su papá o alguien de su entorno más cercano.
En esta jornada de lucha, de visibilización, de memoria, abrazamos a la familia de Mariela Figueroa, a sus papás, hermanas, seres queridos, y a Emerson, por quien no vamos a bajar los brazos hasta conseguir que el Estado se haga responsable, para que no haya más Marielas, ni Natalias, ni familias destrozadas e ignoradas.
Nuestro país cuenta con la "ley Brisa", sancionada en julio pasado, que contempla el derecho de esas niñas y niños a quien el Estado no pudo proteger en primera instancia. Contempla una mensualidad equivalente a un haber jubilatorio mínimo y una cobertura integral de salud para los hijos e hijas de las víctimas de femicidio menores de 21 años. Sabemos que es lo mínimo que el Estado puede hacer, y aún así no lo hace.
Conocemos en parte, porque probablemente no nos alcance la vida para dimensionar la totalidad, de lo que ha tenido que pasar Emerson y la familia de Mariela; conocemos también la realidad de los hijos de Natalia Duarte, nuestra otra compañera asesinada en febrero de 2018, que deben hacerse cargo de sus tratamientos de salud, sin que el Estado aporte ni dinero, ni acompañamiento ni el más mínimo interés.
Llevamos, dijimos, muchos años en las calles y vamos a seguir, por Natalia, por Mariela, por Emerson, por cada familia desarmada por la ausencia del Estado. Exigimos, como cada vez, las respuestas al Intendente Cecilio Salazar y a su secretaria de Desarrollo Humano Karina Chiarella; pedimos la intervención del Concejo Deliberante para asegurar que se cumplan los derechos que asisten a estas familias.
Lo hacemos conscientes de que, en años de reclamos, el Estado ha hecho oídos sordos, pero con el pleno convencimiento de que nuestras compañeras asesinadas se merecen que sigamos gritando, se merecen que pidamos justicia, que no las olvidemos, que ninguna otra piba muera asesinada.
Vivas, libres y sin miedo nos queremos. Protegidas y asistidas por un estado presente. Hermanadas y empoderadas para siempre".