Alfredo Barragán presentó "Expedición Atlantis, El Libro" en el Náutico

El capitán Alfredo Barragán presentó esta noche, en el Club Náutico San Pedro, el libro "Expedición Atlantis".
Con la moderación de Fernando Bravo, el disertante y autor del texto repasó detalles de una de las más grandes proezas náuticas del siglo XX.

Barragán y su tripulación de cuatro integrantes se lanzaron al mar el 22 de Mayo de 1984, en el puerto de Tenerife, con una balsa hecha con troncos y cañas y una precaria vela. Sin ninguna guía salvo el sol y las estrellas, 52 días más tarde, llegarían al puerto venzolano de La Guaira, tras recorrer 5.500 kilómetros.
El objetivo principal de la misión era demostrar que los habitantes de África de hace 3.500 años podían llegar a América con el solo motor de los vientos y las corrientes, y así explicar de manera definitiva el origen de las “Cabezas Olmecas” de Centroamérica con evidentes rasgos de los habitantes de África.

Barragán, abogado de profesión, leyó de chico “Kon-Tiki”, un relato de Thor Heyerdahl que trataba de un viaje entre la Polinesia y Perú. La teoría de viajes a América 2.000 años antes de Colón, le dio el pretexto para planear la hazaña.
La balsa debía ser realizada con los materiales y la tecnología de hace 3.500 años en África. El resultado fue una embarcación de 9 troncos atados con ligaduras vegetales, una choza de bambú sobre ella y una precaria vela.
La tripulación la componían el también abogado Jorge Manuel Iriberri, el comerciante Oscar Horacio Giaccaglia, el camarógrafo Félix Arrieta y el ingeniero agrónomo Daniel Sánchez Magariños.
Su plan era partir desde Tenerife hasta Venezuela utilizando solo el empuje del viento y de las corrientes marinas de "Las Canarias", "Nordecuatorial" y "Ecuatorial". Como no poseían timón ni manera de monitorearlos, por si surgía alguna emergencia, informaban su posición a radioaficionados.
Con el lema "Que el hombre sepa que el hombre puede", partieron el 22 de Mayo de 1984. En el trayecto tuvieron una sobre exposición al sol que les produjo quemaduras y afrontaron dos gigantescas tormentas, una de ellas con olas de 7 metros de altura y la otra que rompió un puño de la vela.
Cuando la guardia le tocaba a Felix Arrieta, este se amarraba a la balsa, ya que no sabía nadar.
Los científicos e historiadores de todo el mundo se basaron en esta muestra de coraje para modificar y adaptar teorías y derribar prejuicios. Barragán dio por concluido el viaje con esta frase: "La oceanografía nos volvió a demostrar que cualquier cosa que flote y caiga al agua en las Canarias, es arrastrada hacia las Antillas, a la entrada del Caribe. Esta deriva tarda entre cuatro o cinco meses, pero con una vela, este tiempo se acorta".
La balsa se encuentra en el "Museo de la Aventura y la Exploración" de la ciudad de Dolores.

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