Liliana Hendel y los esquemas de construcción de la violencia

La periodista y psicóloga Liliana Hendel presentó en la tarde del sábado, en la Biblioteca Popular “Rafael Obligado”, su último libro “Violencia de Género: las mentiras del patriarcado”. 
La charla, acompañada por material audiovisual, repasó algunos de los aspectos centrales del estudio basado en décadas de compromiso militante y difusión de la problemática de género. 

“Durante la dictadura hubo muchas personas que se reunieron y trabajaron en este tema, y desde el ‘83 cuando recuperamos la Democracia, muchos grupos salieron a la superficie para mostrar aquello sobre lo que se trabajaba” recordó esta semana, en declaraciones a “Equipo de Radio”. 
Los años permitieron que se generara conciencia sobre aspectos antes tomados como naturales: “En este contexto todo lo que tiene que ver con las violenciaas machistas, de género, se visibilizaron. Antes pasaban como parte de la naturaleza humana los celos, los golpes, los atropellos, las violaciones, que una mujer gane menos que un varón por el mismo trabajo, que no sea dueña de su propio cuerpo en los temas de salud sexual o reproductiva”. 
Los cambios se produjeron, gradualmente, “en los últimos diez o quince años, y logramos que se visibilicen como situaciones de violencia cosas que se consideraban naturales, como propios del amor o de la naturaleza humana”. 
Acerca de las llamadas “mentiras del patriarcado” explicó que “reproducimos mitos y esquemas, y el amor es un sostén importante de todo lo que construye las violencias, el amor romántico, el que nos muestra “El Sultán” o cualquiera de las novelas que circulan por los canales de televisión”. 
Como ejemplo, señaló: “Si leemos las tapas de las revistas en cualquier kiosco, vemos que cuentan “se separó de…”, “engañó a…”, “se volvió a enamorar...” Todo eso que circula en relación al amor para toda la vida y si nos separamos, fracasamos. Todas esas son situaciones que parecieran no tener nada que ver pero forman parte de esa tierra trabajada que luego permite que surjan las violencias como forma natural”. 
En el mismo sentido, apuntó hacia “la sacralización de la maternidad en nuestra sociedad occidental y judeocristiana, por la que suponer que una mujer que no tiene hijos, porque decidió no tenerlos, es incompleta, y es una mentira cruel que hace que muchas mujeres se llenen de culpa cuando tienen otros deseos”.

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