6.6.16

Joven golpeada en un asalto sigue en terapia y esperan resultado de estudios

Cintia Iglesias, la mujer de 27 años que sufrió un fuerte golpe en la cabeza al ser tirada de la moto durante un asalto el viernes, continúa internada en terapia intensiva del Sanatorio Güemes de la ciudad de Buenos Aires. 
Familiares informaron a La Radio 92.3 que la joven permanece en estado reservado, con complicaciones derivadas del traumatismo de cráneo. 

Este martes, se le practicará una resonancia con contraste, con el objetivo de precisar el cuadro que presenta. 
Cintia volvía junto a una amiga de la marcha “Ni una menos” contra la violencia de género y el femicidio, cuando fue atacada por delincuentes que intentaron arrebatarle la cartera. 
Durante el asalto, cayó al pavimento y golpeó fuertemente su cabeza contra el piso.

14 comentarios:

Juanchi dijo...

Resultados eso es mucho pedir en materia de seguridad espero ahora que contamos con un secretario y un monton de gente se pueda hacee algo sino pareciera que estuviese Guacone y su pandilla todavia. A ponerse las pilas sino hay redultados a corto plazo Intendente cambie de funcionarios que esten a la altura de las circunstancias carajo.

Anónimo dijo...

Salazar pone la cara y trata de ayudar a esta gente, ya que no tenes un programa de seguridad y estas perdido, al menos ayuda de alguna manera.

Anónimo dijo...

Y las camaras para que mierda estan! Inutiles e inoperantes

Anónimo dijo...

Con saver el tipo de moto,color, se busca en las camaras, pero los que las operan estan al pedo.

Anónimo dijo...

Que tristeza me das San Pedro querido... Que abandonado te tienen las autoridades que se cagan en el pueblo!.

Anónimo dijo...

Deseo lo mejor para la recuperacion de Cintia pero sigo haciendome una pregunta incomoda: usaba casco mientras viajaba en moto? Claro que hay que prevenir hechos delictivos mas que reaccionar a ellos, pero cuando se habla de seguridad y prevencion, la faceta VIAL tambien deberia ser incluida.

Anónimo dijo...

No se gasten; no pierdan el tiempo en pedir justicia porque no van a conseguir nada. La justicia es para aquellos pocos que por sus "condiciones" pueden acceder a ella. No es para el caomún de la gente. Para nosotros hay una puerta a través de la cual se se nos permite el manejo de lo burocrático y no de lo efectivo.

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla

Anónimo dijo...

Perdón, me olvidaba; el autor de ese relato que de alguna manera grafica parte de nuestros días en lo que tiene que ver con estos quehaceres vinculados a la justicia, es del escritor Franz Kafka de origen judío.

Anónimo dijo...

Bueno, para prevenirse bien habría que ir con armadura completa de pies a cabeza, escudo y espada... O ballesta...

Anónimo dijo...

hacen falta muchas mas camaras de seguridad en las calles y pedirles a los comerciantes que tambien las instalen en el frente de su negocio, no son tan caras y se pueden pagar en cuotas, por lo menos serian de gran ayuda ya que las municipales o no andan o las manejan los mismos chorros

Anónimo dijo...

22:46 tenes razon todavia esta lleno de inutiles e inoperantes de la hera garkone ahi estan todos amontonados en el centro de monitoreo...algunos ñoquis otros duermen y otros se van a jugar un partidito mientras estan trabajando.

Anónimo dijo...

Menos mal que aclaraste que Kafka era judio.....
USEN EL CASCO CARAJO
J.LUPO.

Anónimo dijo...

Tengan calmas ciudadanos, parece que el ejecutivo municipal con la gente nueva de seguridad estarían armando una "brigada canina" con perros adiestrados y preparados para combatir el delito y dicen que un tal Gutierrez J. sería el asesor y controlador de esta experiencia nueva

Anónimo dijo...

EL MIRADOR
La foto de la nota muestra con claridad la alegría, felicidad y ganas de vivir de Cintia, cuya vida está en peligro por culpa de delincuentes que deambulan por las calles como si fueran los dueños y señores.
A pesar de los rimbombantes anuncios municipales y provinciales sobre la seguridad, sigue ganando la inseguridad.