6.11.15

Habló Prieto: “Pido disculpas, fue el error más grande de mi vida”

El docente Cesar Prieto, imputado por el supuesto encubrimiento del abuso de una niña de 13 años, y quien ayer recuperó la libertad, habló por primera vez hoy, a través de La Radio 92.3. 
Prieto pidió, “antes que nada preservar a las menores, porque son las únicas víctimas en todo esto, desde cualquier punto de vista”. Además, se disculpó por la situación vivida en la última semana: 
“Quiero pedir disculpas, esto quizás haya sido el error más grande de mi vida. Quiero pedir disculpas a las menores, a la familia, a mi familia y mis amigos”. 

 Antes de trazar un relato de lo sucedido en la jornada del viernes, sostuvo que accedió a llevarse a las niñas a la casa de su madre “mediante un llamado telefónico del imputado, pidiendo que le haga un favor, aproximadamente a las 16 del viernes, sin conocer lo que había pasado en las 24 horas anteriores”. 
Por la mañana de ese día, mantuvo contactos con el supuesto abusador “por un vínculo laboral”, antes de viajar a San Nicolás por razones laborales. “Volví a mi casa, comí, me fui a Secretaría de Asuntos Docentes, en donde estuve charlando con colegas. Volviendo a mi casa aproximadamente 4 y media recibo el llamado del imputado que me pide un favor, y me dice que vaya a la casa” agregó. 
 La situación, al llegar a la casa, presenta detalles que, vistos en el tiempo, pueden aportar una idea sobre la relación entre los integrantes de la familia: “Ingreso a la casa en donde estaban dos menores y los progenitores en un ámbito normal, sin nada raro. Cuando entré ahí era un ámbito normal, se pusieron a charlar. Estaba charlado el progenitor al lado de la damnificada. Esa chica lloriqueó un poco, se le cayeron un par de lágrimas, diciendo “sí, pero la abuela dice que no le pagaste el auto”, y el progenitor refuta eso, dice que no, y les dice “acá está Cesar que es como un tío para ustedes y pueden preguntarle”. Yo cuento lo que sé sobre ese tema, que el Banco le sacó el auto. La nena más grande estaba al lado mío, se le cae el almohadón, e incluso jugamos a pegarnos unos almohadonazos. Ese era el clima que había”. 
Prieto también se refirió al pedido concreto para que se llevara las niñas: “En el primer llamado telefónico me dice que la progenitora y la menor iban a estar en la casa mi madre. A eso le digo que no sabía si estaba, y que me tenía que ir a dar clases. Cuando estoy en el domicilio me dice que vaya con las dos menores y después la progenitora las pasaba a buscar en un rato porque, me decía, “la vieja me fue a denunciar y anda rompiendo las pelotas”. 
 Si bien el docente dice que en ningún momento sospechó de lo que sucedía, reconoció que una parte de la charla, a la que no prestó atención en ese momento, anticipaba el drama: “Nombran en un momento un tema de una violación. En ese momento me entero que una de las menores no había ido a la escuela y se había rateado. Mencionó un caso de un colectivo que la tocaron o no la tocaron. Nombró a un fulano y también salió a la luz en la conversación entre progenitor y menor una situación de una persona de 18 años”.
Prieto desmintió que haya forzado la salida de las niñas de su casa, tal como lo indicaban algunos testimonios inicialmente incorporados a la causa: “Antes que los progenitores vayan a la comisaría estaban conmigo. Me solicitan que las lleve, a lo que accedo. Le pregunto a las chicas si quieren venir, y dijeron que no había problemas. De ahí salgo con las menores, que salen caminando, suben solas al vehículo, les abro la puerta del lado de la vereda y doy la vuelta. Bajan de la misma manera, en la casa de mi madre, tranquilamente. Yo tenía que ir a buscar unas constancias que me habían pedido. Fui hasta el domicilio e ingresamos a la casa de mi mamá, que creo que conocían, porque en alguna oportunidad hace mucho tiempo fueron. Pregunto si merendaron. La menor me dijo que no. Compré Zucoa y unas galletitas y merendaron. Me comunico con mi señora y le cuento que estaban ahí, y que íbamos a cenar ahí. Accede mi esposa a desplazarse al domicilio. Antes de las 18 fui a buscar a uno de mis hijos a la casa de una chica que los cuidan. Pasé por 3 de febrero por la casa del denunciado y no había nada. Y volví a pasar porque tenía que ir a la Escuela Industrial. Cuando vuelvo estaba toda mi familia completa. Estaban jugando con una de mis hijas con un juego de mesa. Me voy a dictar clases hasta las 8 de la noche. Un docente llegando a las 8 menos cinco se acercó a la sala de preceptores y dijo que este hombre estaba imputado por abuso a una de las menores. Dije “no puede ser” y que tenía las menores en la casa”. 
Prieto sostiene que la demora en trasladarse a la Comisaría obedece a la búsqueda de la madre de las chicas, ante el desconocimiento sobre su detención. 
En ese momento, tomó contacto con otro docente, que estaba en la Comisaría: “Habían solicitado contactar a un abogado. Intenté llamarlo , no para mí, sino para ellos. En ese interín de intentar contactar al abogado pasó algún tiempo. Yo quería saber en dónde estaba la mujer, porque de haber sabido que los dos progenitores estaban encarcelados, simplemente hubiera entregado a las chicas antes. Llegadas las 9 y pico de la noche, cenamos y a las 10 de la noche me llama el abogado. Llega al domicilio y me dice que los dos progenitores están encarcelados. Además me dicen que las otras chicas están con el Servicio Local. Entonces dije que lo que teníamos que hacer es entregar a las chicas para que estén juntas”.