Hallan restos fósiles de vizcachas de alrededor de 140 mil años de antigüedad

Restos fósiles de vizcachas de alrededor de 140 mil años fueron hallados en el sector sur del partido de San Pedro.
El Dr. Julio Simonini, en recorrida con el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro observó un conglomerado de pequeños huesillos aflorando en una capa sedimentaria depositada durante la Edad Lujanense (10.000 a 140.000 años).

De inmediato y utilizando herramientas livianas se extrajo un reducido bochón de terreno (de unos 12 x 12 cm) con los restos fosilizados de un ejemplar de vizcacha.
Cráneo, mandíbulas, ulna y fíbula derechas, escápula derecha, costillas y el húmero derecho fragmentado aparecieron de entre la roca en el momento de ser acondicionados en el taller del Museo.
Las piezas se hallan “entrelazadas” entre sí conformando un delicado conjunto que muestra la parte anterior de un ejemplar adulto de Lagostomus maximus con su cráneo muy bien conservado, toda su dentición superior e inferior, su brazo derecho prácticamente completo y fragmentos de su caja torácica.
Las vizcachas, tanto fósiles como vivientes, pertenecen al Orden Rodentia y biológicamente están comprendidas dentro de la Familia Chinchillidae, al igual que las conocidas chinchillas.
Los primeros restos fósiles del género Lagostomus (tal el nombre científico de estos animales) hallados en la región pampeana provienen del Plioceno superior, es decir, de unos 2,5 millones de años atrás.
Las especies actuales habitan en regiones abiertas, preferentemente de clima semiárido, preferencias climáticas que se supone compartían sus congéneres fósiles.
Estos inofensivos animales, perseguidos en la actualidad por el valor de su carne, son de hábitos nocturnos mientras que durante el día se guarecen en madrigueras que excavan con sus poderosas manos. Estos cubiles pueden llegar a medir decenas de metros de longitud y representan un riesgo para los jinetes cuyos caballos puedan pisar estas cuevas y romperse sus extremidades.
Las patas anteriores de Lagostomus poseen cuatro dedos, mientras que las posteriores sólo tres, siendo el del medio más grueso y largo.
Desde el Museo se observa que “en San Pedro se han recuperado otros ejemplares provenientes de niveles inferiores (capas Ensenadense y Bonaerense) por eso este nuevo ejemplar descubierto en un nivel superior (capa Lujanense) es muy importante ya que viene a completar la secuencia cronológica de la especie en la zona durante el último millón de años.”